ESPARTACO
ESPARTACO, TORERO Y SIEMPRE TORERO.
Fue torero… y es torero. Un gran torero y un gran señor. Se llama Juan Antonio Ruiz Román. Mucho más conocido por el apelativo de Espartaco. Hombre generoso y noble, un auténtico caballero. Pero hoy deseo hablar de él en su faceta como ganadero.
La divisa de la ganadería de Espartaco es verde y oro. La antigüedad de la vacada data de 1993. El representante de la ganadería es el propio Espartaco, su ganado se reparte entre las fincas Majavieja y Cerroporras, que se encuentran en la sevillana localidad de Constantina. En 1987, Juan Jiménez Alarcón vende la vacada a Espartaco, que, en 1993, compra hembras, machos y sementales de la ganadería de Los Guateles. Actualmente la sangre que predomina es la de Torrestrella.
La ganadería del diestro Espartaco es joven, pero ya le ha proporcionado bastantes satisfacciones. En junio de 2000 resultaron indultadas dos reses en Alburquerque ( Badajoz ). Lidia en Las Ventas en 2004, 2005, 2006 y 2007. Va cosechando triunfos, sin prisa pero sin pausa…
Tengo el placer de conocer personalmente a Espartaco, igual que a su hermano Víctor. Puedo decir de él, sin el más mínimo temor a equivocarme, que se trata de un auténtico caballero, un torero las veinticuatro horas del día. Hace años ya que nos tratamos, y Espartaco siempre me sorprende por su amabilidad y simpatía. Es educado, es culto, es atento, es divertido. Es un placer compartir tiempo con él. Es un hombre preparado, muy pronto intervendrá en un mano a mano literario, en Sevilla, junto a Juan Echanove, para hablar de toros, teatro, cine… Un hecho, el de participar en este tipo de encuentros, que dice mucho y bueno del matador que nos ocupa.
Para continuar hablando sobre su ganadería, ya adelanto ahora que pretendo volver a tratar este tema bien mediado el mes de febrero. Preparo, con mi hermana, un libro sobre diferentes ganaderías españolas, y Espartaco nos ha convidado gentilmente a visitar la suya. Así que, esta nota, simplemente es el preludio de una mucho más larga y mucho mejor. Espartaco se merece un nuevo apunte en el programa.
CONDE DE MAYALDE
Divisa marrón y roja. Una antigüedad que data de 1960. Su reprsentante es D. Rafael Finat Rivas, conde de Mayalde y vizconde de Rías. Posee dos fincas: El Atillo ( situada en la segoviana localidad de El Espinar ), y El Castañar ( que se encuentra ubicada en el pueblo de Cuerva en la provincia de Toledo ).
Se trata de una ganadería que se formó hacia 1940, con vacas y sementales de Sánchez Fabrés y de Vicente Charro. Es hacia 1960 cuando se anuncia con el nombre de Conde de Mayalde, y se mezcla la vacada con reses de origen Contreras. En la actualidad se mantiene una línea pura de Contreras, otra de Contreras cruzada con Juan Pedro Domecq y una tercera que combina El Ventorrill con Juan Pedro Domecq.
Es una ganadería que está obteniendo muy buenos resultados en los últimos años. El mayoral, Andrés Rivas, se muestra muy satisfecho con esos triunfos. En este año, por ejemplo, Conde de Mayalde cosechó importantes éxitos en las corridas de Gijón y de la francesa ciudad de Dax.
D Rafael Finat es un hombre amable y campechano. A mediados de octubre nos convida una tarde a mi hermana y a mí a visitar su finca segoviana. Es otoño, el campo juega con colores hermosísimos, y nos recibe el propio conde, acompañado del mayoral y de Rafael Matute, un joven torero local que ahora se dedica a ayudar en el campo.
La tarde resulta maravillosa. Recorremos con los coches la amplia extensión de la propiedad, y tenemos ocasión de tener al lado a los toros que se van a lidiar la próxima temporada, a los que mi hermana puede fotografiar en su hábitat natural. El mayoral nos enseña los novillos, los erales, y descubrimos fascinadas que esos animales de tanta envergadura, en el campo, juegan y se entretienen entre ellos. Observamos dónde come el ganado, el mayoral nos habla de su sacrificada, pero hermosa, vida, disfrutamos con intensidad de la belleza otoñal ya instalada en la finca de El Atillo.
Cuando nos despedimos, tenemos la impresión de haber pasado unas horas alejadas del mundo real, tal es la paz y la armonía que se respira en la silenciosa propiedad del Conde de Mayalde.
Tren de cercanías
TREN DE CERCANÍAS.
( Para mi amigo John ).
Nacho acudía, como cada mañana, al trabajo. Se trataba de un joven de veinticinco años, atractivo, rubio, con unos interesantes ojos verdes de mirada pícara y misteriosa. Al ser hijo de rusa y de español, sus rasgos y su altura le conferían un porte y una distinción que le convertían en un apuesto hombre de su tiempo.
Aquel día no se encontraba precisamente de buen humor. Hacía frío, noviembre se había empeñado en convertir cada amanecer en una sucesión interminable de nieblas y cielos plomizos, había discutido con Desi, su novia, y, como cada día, el tren aparecía atestado de gente.
Nacho vivía por la zona del Retiro, y trabajaba en Las Rozas. Se desplazaba a la oficina en transporte público, porque, tras haberlo intentado durante dos semanas en su propio coche, decidió que odiaba los atascos…
Para colmo, aquella mañana Nacho se sentía bastante febril…
Quizá estuviera incubando una gripe… Eso le permitiría quedarse en casa, en la camita, al menos dos días, y poner en orden sus agitados pensamientos. Animado ante tal perspectiva, el joven se animó un poco… Viajaba de pie, nunca quedaban asientos libres, y despedía un delicioso olor, estaba estrenando un perfume que le había regalado su madre.
Apoyada a la puerta, Nadia contemplaba sus uñas. Había adquirido de niña la fea costumbre de comérselas, y, en la actualidad, a sus veintidós años, se avergonzaba un poco de sus manos. Era una chica bajita, con un cuerpo bonito, de formas muy delicadas, y el pelo, corto, teñido de color arándano. Lucía un piercing en la ceja izquierda, y portaba una carpetita rosa forrada con miles de fotos llamativas: playas, caras, piernas, un culo bajo unos vaqueros, un vaso de CocaCola… todo tenía cabida en su particular album.
Nadia se aburría…
Tenía clase de Macroeconomía a primera hora, y ya llegaba tarde otra vez. Aquella semana estaba resultando desastrosa, tres de tres. La chica estaba muerta de sueño, la noche anterior apenas había dormido, Pablo había celebrado su cumpleaños…
De repente se fijó en él…
En aquel hombre que, ella no lo sabía, se llamaba Nacho. En su mirada descarada, en sus anchos hombros, en su original peinado. Le gustó. No era un chico corriente, llamaba la atención. Nadia estaba harta de encontrarse en el metro y en el tren rodeada de tipos vulgares, aquel se merecía un segundo vistazo.
Y algo más…
La mano chiquitita, con las uñas pintadas de morado, de la joven se posó en el culo de aquel individuo. Buen trasero… sí, sí. El chico miró hacia atrás, sorprendido, pero ella permanecía con los ojos perdidos, como si estuviera muy lejos de allí, y él creyó que el roce era propio de las apreturas. Viajaba tanta gente en aquel tren…
Nadia presionó, el culo parecía bien apetitoso, y pellizcó aquellas duras nalgas con ganas.
Nacho notó la caricia… y volvió a fijarse en la muchacha. Aunque aparentaba estar ausente, con la mirada ida, él sabía ya que aquello era intencionado. Allí, detrás de él, había una mujer guapa que se estaba dedicando a repasarle el trasero… bueno… ya no… ya sus dedos avanzaban hasta su miembro viril… que empezaba a despertarse… con ganas de desayunar, por cierto…
El tren continuaba su recorrido habitual…
Nadia estaba acalorada… la polla de aquel chico se endurecía por segundos…
Nacho suspiró… no sabía qué pensar… la nena no estaba mal… y la sorpresa sin duda era grata…
- Oye,- se decidió Nacho, al fin.- yo me bajo en la siguiente parada. Si te apetece echamos un polvo rapidito. A pesar de que el joven había susurrado su sugerencia, algunas personas lograron escucharla. El tipo que tenía Nacho al lado lo miró con una envidia mal disimulada. Vaya suerte tenían algunos…
- Vamos.- repuso ella.
Descendieron juntos del tren. Se observaron con atención. A ella le agradó la planta del rubio, a él le encantaron aquellas tetas redondas que se adivinaban bajo un suéter blanco. Corrieron hasta alcanzar el cuarto de baño de caballeros. La ansiedad los consumía, estaban calientes, cachondos, hambrientos…
- Espera.- propuso la joven.- Yo lo empecé y yo lo acabaré, no hagas nada.
Nacho se apoyó a la fría y desangelada pared de los aseos. Ella se arrodilló ante él, y tardó muy poco en hacerse con un pene ya erecto, ya deseoso de aquel placer inesperado. Lo contempló gustosa, no era un mal aparato, poseía unas dimensiones más que aceptables, y le gustaba el tono rosáceo de su piel. Una estupenda polla. Sin más dilación, se la llevó a la boca, y procedió a realizar lo que se conoce técnicamente como felación.
Nadia mamaba muy bien, se notaba que gozaba con un falo en la boca, Nacho no podía dejar de jadear, su polla crecía y recibía complacida aquella succión tan rica, la chica se la comió hasta que él estuvo a punto, entonces se retiró, y toda la leche de él se estrelló contra el pelo de ella.
Un minuto más tarde, los dos intercambiaron números de móviles que sabían que jamás iban a usar, y Nadia empezó a lavarse la cabeza con la congelada agua del grifo, mientras Nacho sabía que debía correr hacia el trabajo… ya llegaba tarde, y todavía debía revisar unos papeles antes de la reunión.
SONETO PARA ÁNGEL HARILLO ORDÓÑEZ.
Ángel Harillo Ordóñez: rondeño.
Paseaba alegre por su eterna Ronda.
Con sonrisa dulce, con gesto noble.
Regalaba su tierna voz amable,
por su ciudad torera, sí, y redonda.
Torero siempre, y de mirada honda,
pastelero y amigo más que entrañable,
de conversación grata, y muy sociable,
fiel a los bares de su amada Ronda.
Se llamaba Ángel, regalaba yemas,
Harillo Ordóñez, qué ejemplar rondeño,
suave cual de su dulcería las cremas.
Mala sombra de un feo día agosteño,
nos robó sus risas, sus guiños, sus poemas,
sólo queda su encanto en nuestro sueño.
Este soneto es una muestra de cariño para Ángel Harillo Ordóñez, siempre genial y siempre en mi memoria, y un homenaje para él, donde sea que esté, el día 27 hubiera cumplido años. Para ti, tío Ángel.
ES NAVIDAD ( felicitación navideña para Casino de Ronda ).

Es Navidad… luces parpadeando, frío en las calles, el regreso a casa, turrón y mazapanes, tiempo de lotería, tiempo de re-encuentros y de amigos y de cenas, son días agridulces, tristeza y alegría, es un retorno a esa infancia ya lejana, son vísperas de otro Año Nuevo, es tiempo de ilusión, de colores, de Reyes Magos y de noches de estrellas…
Es Ronda… ciudad bella y eterna… cuna del toreo y marco de impresionante hermosura, es leyenda y tradición, modernidad y costumbres, es un lugar mágico protegido por los “ángeles”, es el Tajo, es la Goyesca, son las yemas, es Antonio Ordóñez y es Rilke, es Ronda, donde el tiempo se detiene…
Es Navidad en Ronda… los mejores deseos navideños para todos, y un 2008 excelente.
Dedicada la felicitación a la memoria del rondeño Ángel Harillo Ordóñez, que desde el cielo sigue iluminando las calles blancas de la ciudad redonda.
Helado de vainilla
( Para Nacho, lo ves?, sí te hago caso ).
Se llevó una cucharada de helado de vainilla a la boca y me miró. Yo estaba acostada sobre la alfombra, escuchando cómo crepitaban los troncos en la chimenea, disfrutando del agradable calor del fuego. Él, con su pie desnudo, jugueteaba con las bolas del abeto de Navidad.
Era una estampa muy dulce…
Me agradaban sus ojos, achinados y oscuros, con mirada interesante. Se trataba de nuestra primera cita, en realidad la segunda, pero en la primera no habíamos hecho mucho más que comer y reírnos. Allí, aquella tarde gris y fría, en mi cabaña de la sierra, habíamos dado rienda suelta a nuestra pasión… y habíamos gozado de un polvo maravilloso.
Joven y buen amante. Así me gustan a mí los hombres. Aunque tampoco me disgustan maduros y con experiencia. Mauro era guapo, su rostro distaba mucho de ser un rostro típico, sus rasgos originales le conferían mucho encanto. Parecía tímido, después no lo era, y esa mezcla explosiva a mí me ponía cachonda.
Acercó un poco de helado a mi boca…
- No me gusta la vainilla.- dije. Y, mientras lo decía, me fijaba en sus carnosos labios, qué sabrosos eran, me encantaba besárselos, sentir su fragor en los míos, hacerme dueña de su lengua.
- Ah, no te gusta?. Es una pena, quizá no la has probado bien…
Entonces tomó más cantidad de helado de la copa, y dibujó con la cucharilla un sendero de color crema a lo largo de la cara interna de mis muslos… yo gemí, estaba rica esa caricia, y él sonrió… bañó los dedos en el dulce y me untó los pezones de vainilla, unos pezones que ya se habían endurecido, luego fue descendiendo, añadió una pequeña porción de postre a mi monte de Venus, y, finalmente, me penetró con su pulgar empapado de helado ya deshecho. Los néctares empalagosos de mi coñito recibieron complacidos su dedo envuelto en vainilla, y la penetración creó una fusión de sabores muy interesante. Olía bien, un aroma dulce, y el fuego dibujaba en la pared formas muy caprichosas.
Mauro me tocaba con gran pericia, y yo recogía sobre la alfombra toda esa dádiva de placer, y pensaba que, en efecto, la vainilla no estaba tan mal.
… Y EL ARTE ABRAZÓ EL TOREO Y BAILÓ POR BULERÍAS…
… ARTE. Así se llama la exposición pictórica taurino-flamenca que mi hermana, Silvia Padín Barca, ha inaugurado recientemente en el hotel Rafael Ventas de Madrid.
Este es uno de los cuadros que componen parte de esta soberbia producción. Se llama “El torero”, allí, en el hotel, aparece colocado con garbo y maestría sobre un frágil caballete, con toda su fuerza, con todo su arte, con todo su valor. Él, el torero, avanza hacia la verdad… cuánta determinación llevan sus andares, qué perfección reviste su capote, cuán sereno aparece él, el matador, en su entrega…
Sólo uno… imposible aquí reproducir más… en la exposición nos llenan el alma bailaoras llenas de tronío, flamenco en estado puro adornado por pinceladas verdes, toros en el campo disfrazados de bellos ángeles de la muerte, matadores ejecutando sus faenas…
ARTE es genial…
…ES TIEMPO DE TOROS Y DE TOREROS…

…es tiempo de toros y de toreros. Así como, cuando diciembre empieza a asomarse por las plateadas tardes de noviembre, y regresan a las tiendas los turrones y los mazapanes, y se nos llena el alma de villancicos y de infancia, ahora, en este mayo que huele a flores y a noches de estrellas, es tiempo de toros y de toreros.
… y, en Madrid, ya no falta nada para que empiece la Feria de San Isidro…
Hoy, ahora, todo son promesas y esperanzas. Qué veremos; quién nos deleitará con su sabor exquisito; cuál de todos escribirá versos de arte y valor en las arenas de Las Ventas; cómo serán esos trajes de luces que luego darán que hablar; qué novillero nos hará recordar las hazañas del matador aquel… ay!… qué tiempos…; qué torero dejará la nota más hermosa; qué tarde nos hará tocar el cielo; qué día será el que nos aburra con más de lo mismo… y de lo malo; qué pasará…
Ahora, hoy, cuando la historia aún no ha compuesto su manto de cifras y detalles, yo quiero soñar con José Tomás y sus faenas imposibles, esa belleza, ese temple, esa esencia del toreo honesto. Quiero esperar las bonitas faenas que nos regalarán, sin duda, esos diestros que enamoran: Castella y su concepto exquisito de la tauromaquia, El Juli y la verdad con mayúsculas, Esplá y la sabiduría que da la experiencia de la edad, Perera y la frescura de una lidia diferente, Rafaelillo y esa clase no exenta de arrojo, Ferrera y más y más de mucho bueno, Talavante y su juventud arrolladora, Morante y esa personalidad tan especial, Pepín Liria y su acento mediterráneo. Quiero creer que todo será bonito, tardes de música callada y de pasodobles en el corazón, paseíllos de lujo y muchas, muchas orejas. Y algún rabo, quiero pensar que habrá algún rabo.
Quiero desear tardes de Puerta Grande bajo un cielo grana y oro en la capital de España, arte sincero en veinte minutos de entrega, y matadores profesionales que cumplan las expectativas.
Todo esto me apetece porque me gustan los toros, y el sol, y el vino y la vida… y porque ansío gozar del buen toreo, llenarme la mente de hermosos recuerdos…
… y luego, cuando todo haya pasado, porque todo empieza y todo acaba, escribir un tierno cuento con cada segundo de este San Isidro que se avecina.
EL TOREO: ESA PASIÓN

El toreo: esa pasión.
“…y el toreo, ese arte!, esa esencia que enamora, ese aroma que embriaga… el toreo, tan nuestro y tan español, regresa de nuevo a nuestras plazas, tras el silencio impuesto por los meses de este otoño-invierno que no se define.
Me gusta el toreo. Ese arte con mayúsculas, arte que combina tantos elementos en tan corto período de tiempo, ese arte de la liturgia, del respeto, de la tradición, de las jerarquías. El toreo: esa pasión.
Los toreros son artistas. Seres mágicos, valientes, capaces de orquestar una obra de arte diferente cada veinte minutos. Son tranquilos, reflexivos, pacientes, intuitivos, poseen el don de la adivinación, la facultad de hacer magia con un trozo de tela, son señores de los ruedos, príncipes de los olés, son correctos, educados, ceremoniosos.
De todo hay, claro, pero un buen torero es siempre torero: es galante, correcto, donjuán, caballero. Y eso gusta. Y eso atrae.
El toreo concentra el color: ese rosa del capote, esos rojos ( tanta variedad de ellos: el de la muleta, el de la sangre, el de los claveles ), ese blanco inmaculado de los pañuelos, esos negros de las mantillas, esas tonalidades imposibles que presenta cada toro, ese oro en los trajes… El toreo concentra el olor: ese aroma a tarde, a garra, a temple, a flores frescas, a sudor, a miedo, a muerte, a sol, a esperanza… El toreo concentra la música: tantos sonidos, esos pasodobles, la música callada de los silencios, ese frufrú de los abanicos, esa manera de llamar al astado, esos aplausos, esos suspiros…
El toreo es una mezcla de sensaciones, un ritual, una religión diferente, un canto tradicional, una muestra de respeto, una caja de sorpresas, un dibujo en el aire, un recuerdo en la mente. El toreo es poesía, pasión, vida.
Arte.
Soy amiga de toreros, hermanos de toreros, apoderados de toreros, ganaderos, pintores y pintoras taurinos, periodistas taurinos, novilleros, fotógrafos y fotógrafas taurinas, presidentes de peñas taurinas, presentadores de programas taurinos, editoras de libros taurinos, poetas taurinos, aficionados al noble arte de la tauromaquia, tanta gente!, y a todos y a todas encuentro bondad, inteligencia, duende, arte, ángel, templanza, educación, elegancia, aroma, presencia, prestancia.
A todos y todas les veo alma torera. Y vida taurina.
El toreo: esa pasión.
La pasión: ese estallido de sensaciones que unos viven y otros no.
Homenaje a Ángel Harillo

… dos meses después… me atrevo a leer estas líneas… otra vez…
La ilustración que acompaña este texto pertenece a mi hermana, Silvia Padín.
ERA DE RONDA, Y SE LLAMABA ÁNGEL HARILLO…
Se llamaba Ángel, oportuno nombre para un ser tan especial, y era de la bella Ronda…
Tantas cosas se podrían decir de él… Sonreía detrás del mostrador de la confitería, su confitería, la pastelería Harillo, situada en la mítica calle de La Bola. Siempre amable, siempre feliz, siempre generoso. Era un hombre tranquilo, rondeño, sencillo y buen amigo. Su manera de hablar, cálida y andaluza, teñía el aire de notas agradables, y cada conversación con él era un regalo para los sentidos.
Lo conocimos hace algún tiempo… él era el tío Ángel… mi hermana y yo sus sobrinas.
Siempre que llegábamos a Ronda, a la ciudad eterna que te enamora para siempre, nos recibía una mañana serena, y serrana, y aparecía a recogernos, con su sonrisa preciosa y su “duende” particular nuestro queridísimo Juani Bulerías. Nos trasladaba al Parador y desde allí, como si se tratara de un ritual, de una peregrinación, nos encaminábamos a la confitería, donde aguardaba el tío Ángel, con su beso cariñoso y sus regalos en forma de cajas de yemas.
Nos hizo falta tiempo… mucho más tiempo… días y meses para ir a ese lugar mágico donde Ronda se ve distinta, para acercarnos a comer a una fonda “donde se come muy bien”, para ir juntos a las tierras francesas de La Camarga que tanto gustaban a Antonio Ordóñez, para beber más vino y empezar más conversaciones, para más noches de calor y color bajo ese eterno cielo rondeño, para una y mil Goyescas…
Cuánto le gustaban a Ángel las Goyescas…
Por eso guardaré para siempre en la memoria, como si fueran un tesoro, aquellas palabras que él dijo el año pasado horas antes de que se presentara Antonio Ordóñez, natural ( mente ), dijo que para él aquel acto simbolizaba lo mismo que una de sus amadas Goyescas.
Pero hemos tenido tiempo, también. Tiempo de conocerlo. De disfrutarlo. Tiempo de compartir, de reírnos juntos en muchos lugares de Ronda, donde tan bien nos han tratado siempre, de pasear por esa ciudad divina que fascinó a Rilke. Hemos tenido tiempo de regalarle una boina que le encantaba; de callejear por las noches; de observar la estatua de Cayetano Ordóñez bajo la luz de la Luna, cuando adquiere matices diferentes y permite que uno imagine que está moviendo su capote; tiempo de escuchar música flamenca; cenar ajoblanco con melón; de fotografiarnos. De hacer planes.
Hicimos muchos, tantos… tantos planes…
Era de Ronda, se llamaba Ángel, Ángel Harillo, y de segundo apellido Ordóñez, y por sus venas corría sangre torera, era tan valiente, tan Ordóñez, poseía la casta de los ganadores, y la nobleza de los hombres de bien… Ordóñez de arriba abajo y de los pies a la cabeza, tan taurino… desde que nos conocimos siempre recordó a su bella sobrina Carmen con lágrimas en los ojos… en algún lugar que yo no sé cuál es deseo que se encuentre con ella, ya que tanto la quería, y que desde allí no olvide su paseo de La Bola…
Estos días Ronda le llora. Ángel nunca hablaba mal de nadie ni a nadie. Era dulce, como una de sus yemas…
Decía odiar los funerales, quién no, y pedía que tras su muerte se brindara a su salud con una copa de vino. Y así se hizo, Ángel nos dejaba el 30 de agosto, el 31 tras la ceremonia religiosa el tinto corría en su honor…
Nos hizo falta tiempo para muchas cosas… pero hemos tenido tiempo para muchas otras. Para aprender su filosofía de la vida, hedonista y feliz, para contagiarnos de su talante, amable y sencillo, para bebernos sus palabras y anhelar siempre más y más de Ángel…
El 30 de agosto de 2007 fallecía Ángel Harillo Ordóñez, pero su recuerdo vivirá eternamente entre nosotros, y su esencia jamás podrá desligarse de las callejuelas de Ronda. Con estas palabras quiero brindar por él, y agradecer la suerte que me otorgó la vida al permitirme conocer a una persona tan especial.
Tío Ángel: un par de besos y un par de olés.