NOTA SOBRE ANTONIO ORDÓÑEZ ENVIADA AL PROGRAMA
Antonio Ordóñez, poeta de los ruedos, maestro de maestros, torero de tardes soberbias…
Antonio Ordóñez, hace 75 años, nació en la bella y eterna Ronda… hijo de dinastía taurina de enorme importancia… hombre culto y educado, alegre y de firmes convicciones religiosas, noble y flamenco, torero y siempre torero.
De Antonio Ordóñez se ha dicho mucho… y siempre se puede decir más… de su muñeca prodigiosa, de su capote, de sus naturales… de su personalidad sobria y fascinante, de su cultura…
Antonio Ordóñez era un torero magistral. Y diferente. Culto, soberbio, galante, amante del jazz, amigo de la ópera… Gustaba del buen vino, de la comida agradable, hombre preparado que se preparaba a conciencia para cualquier evento taurino.
Antonio Ordóñez era amigo de sus amigos, buen amigo, y entre las filas de sus amistades se encontraban tanto los que se llamaban Hemingway como las gentes humildes que gozaban con su trato exquisito.
Nada engreído, todo lo contrario, el maestro era muy sencillo, una persona altruista.
Su muerte dejó un gran vacío en España. Se iba una excelente persona, y un soberbio torero. Ha dejado huella, su buen hacer, en las plazas, y, durante años, Manzanares obsequió al público con su toreo rondeño.
Hoy, con Manzanares fuera de los ruedos, nos queda disfrutar de José Tomás y Castella, herederos del arte de Ordóñez… y viajar con frecuencia a Ronda, a sentir la esencia del torero en las calles de la ciudad del tiempo suspendido.