SONETO PARA ÁNGEL HARILLO ORDÓÑEZ.

Ángel Harillo Ordóñez: rondeño.

Paseaba alegre por su eterna Ronda.
Con sonrisa dulce, con gesto noble.
Regalaba su tierna voz amable,
por su ciudad torera, sí, y redonda.
Torero siempre, y de mirada honda,
pastelero y amigo más que entrañable,
de conversación grata, y muy sociable,
fiel a los bares de su amada Ronda.
Se llamaba Ángel, regalaba yemas,
Harillo Ordóñez, qué ejemplar rondeño,
suave cual de su dulcería las cremas.
Mala sombra de un feo día agosteño,
nos robó sus risas, sus guiños, sus poemas,
sólo queda su encanto en nuestro sueño.

Este soneto es una muestra de cariño para Ángel Harillo Ordóñez, siempre genial y siempre en mi memoria, y un homenaje para él, donde sea que esté, el día 27 hubiera cumplido años. Para ti, tío Ángel.

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