MUY TAURINO
DUÉRMETE, NIÑITO MÍO…
( Loa a José Tomás y al gran poeta de los poetas: Federico García-Lorca ).
Cuando sale la Luna, José Tomás, tú ya has regalado a las almas sensibles la ofrenda de tu arte, y los corazones taurinos exultantes de gozo ya han vibrado con tu esencia.
Qué bueno eres, torero, y qué bien toreas…
El diamante de una estrella es el legado que tú dejas en el ruedo, cuánta verdad… hay poesía en tu muñeca divina, magia en tu capote, y belleza en tu muleta. Dime… quién te ha bendecido a ti para que puedas torear así?.
Te vi en Castellón, allá por los inicios de esta temporada, esa quietud tan tuya, ese temple… como un pequeño vals vienés era tu estampa, qué valiente luces, y cuánta pasión derrochas… Cómo te arrimaste, Maestro, cuánto me hiciste soñar…
Hay dulzura infantil en tu rostro, hay ambición en osos ojos de triunfo, hay maestría, la determinación sabia del que se sabe elegido para la gloria, hay fuego en tu espíritu, hay torería.
Qué bien toreas, José Tomás, bureleas… siempre bureleando…
El poeta pide a su amor que le escriba, afirmaba Lorca, y el público te pide a ti arte, duende, torero!, te lo pide todo… sudor, aroma, sangre y valor…y tú todo lo entregas, en una dádiva triunfal.
Llegó Madrid… en esos días largos en los que la noche no quiere venir, y allí llegaste tú, hijo predilecto de Galapagar, con tus faenas soñadas, con ese empaque tan tuyo, con tus destrezas exquisitas y ese porte tan clásico. Y se desató la locura, y el pintor Humberto Parra explicó el orgasmo con tus haceres y quehaceres, y Las Ventas vivió con intensidad tu paso y tu gloria, aunque se temió por ti, Maestro, se temió por la cogida y la muerte, y sólo se respiró con alivio cuando el toro emitió el sonido de la dulce queja, y tú paseaste con garbo oreja, y oreja, y oreja…
Fue el verano de ese Juli que siempre manda, de un Perera que está soberbio e imparable, de Morante y sus detalles, de Talavante que un día sí y otro no, pero por el que yo todavía apuesto… y también ha sido tu verano, torero, un verano en el que yo pronuncio tu nombre, tú pronuncias su nombre… y todos pronuncian tu nombre, José Tomás, porque eres una leyenda viva.
Y lo demostraste en mi tierra, en esa Pontevedra de luz y de hechizos; y lo dijiste de nuevo en el Puerto de Santa María; y lo afirmaste en Linares; te disfrutaron en Salamanca; te gozaron en Murcia; y, tan ideal como lo fue Idílico, llevaste otra vez la apoteosis a esa Barcelona que tanto quieres.
Y yo, ahora, en otoño, te digo con afecto y con respeto, duérmete, niñito mío, y descansa, y sueña… que, en esta temporada española, el arte lleva tu nombre, y las tardes de toros conservan tu sabor.
LA TARDE QUE YO QUIERO…
La tarde que yo quiero
se escribe con tus ojos,
la conquista él con su
alma,
y el niño con su mística
la inventa.
La tarde que yo sueño
sabe a menta y a canela,
la dibujas en la arena
con tu temple y tu
tesón.
Y toreas, como
siempre,
y me gusta,
como nunca,
y mandas en el ruedo,
con carisma y con
verdad.
La tarde que yo elijo
lleva aroma de tu
esencia,
la quietud de su templanza
y el orgullo del guerrero.
Y me invento en
mi esperanza
el cartel de la ilusión:
Juli, siempre,
jamás faltes,
Perera, obviamente,
y Talavante,
ya lo ves!.
Y ya estáis
para la gloria
ahí los tres.
Y en la plaza
sopla el viento, pero a
ti no te molesta,
tú toreas como nadie,
y tú bailas tu capote,
y se anuncia ya
la terna del olé.
Juli, Perera y Talavante,
es la tarde que yo
quiero,
en el ruedo a ti veo
mientras sangra tu toreo
y la Luna asoma, tibia,
tras el sol
de un día gris
y la gente aplaude,
siente y vuelve
a sentir.
La tarde que yo pienso,
es calmada y soñolienta,
entra octubre por la esquina,
y en el pueblo huele a vino
y a café.
Juli, templas tu mirada,
faena bien engarzada,
blanco y oro tu vestido,
magistral tu voluntad.
Ligazón y mano baja,
y la plaza que suspira…
muletazos que fascinan
y tu estampa tan bravía…
y la música, queriendo,
suena ya…
En la tarde que yo quiero,
tú indultas al primero…
y Perera re-confirma su
valor.
Exquisito y muy torero,
con belleza y sin temor,
él torea, manda,
exprime…,
y el público le envía
su calor.
En la tarde de mis sueños…
su quietud desafía al miedo,
no se mueve, no se mueve…
y el viento viene y mece…
mece y mece
el sabor de su ilusión.
Y el niño Talavante
con maestría y con candor
se enfrenta
a un burel
que da pavor.
Quieto, quieto…
bien plantado,
tan inquieto y especial…
su toreo sabe
a mentes de otro hogar…,
tan firme, tan entero,
filosofía oriental,
su maestro le sonríe,
es sonrisa silenciosa,
y la espada
entra directa
y va a matar…
La tarde que yo quiero
la escribe mi deseo…
Juli en hombros,
qué torero!…
y Perera le acompaña…
Talavante es el tercero…
y la plaza vitorea
con fervor.
La tarde que yo sueño
es ya noche con estrellas…
al hotel caminas tú
con tu pasión.
DIEZ AÑOS SIN ANTONIO.
( homenaje a Ordóñez para 19 de diciembre )
Diez años sin tu esencia,
Maestro,
miles de días
sin tu valor.
Y el recuerdo eterno
de tu temple,
Ordóñez,
y la nostalgia perpetua
de tu calor.
Murió el hombre
( rondeño, torero, galante ),
y nació la leyenda
( hermosa, cálida, nuestra ).
Y te añoramos,
Maestro,
te recordamos.
Y Ronda entera,
tu Ronda bella,
le canta sincera a tu tesón.