MUY ACTUAL ( relatos de hoy )

LA DOÑA ( esa mujerzuela sin escrúpulos )

Tenía nombre, uno feo que a ella le caía muy bien, y era estúpida y desagradable. Se parecía mucho a las brujas, a esos seres de mentiras y de oscuridades que ella tanto solía visitar. Se trataba de una mujer absolutamente provinciana, la típica cateta sin estudios, sin categoría y sin clase, aunque ella prefiriese creerse sofisticada e interesante.

Ella, la doña ( esa mujerzuela sin escrúpulos ), poseía una maldad exagerada, disfrazada de mil caras, y tenía la capacidad de convencerse a sí misma de que sus errores eran aciertos… Así, en una ocasión, compartió cama, y noche, y escarceo sexual completo con el novio de una amiga, y afirmó haber cometido tal fechoría para resarcirse del feo comportamiento que la susodicha chica había tenido con ella. Si tenemos en cuenta que el desliz de la amiga había sido, en su día, el de llegar tarde a un encuentro, comprobamos que, sin duda, la doña logró con creces su propósito vengador.

Era mala, muy mala… compartí con ella dos semanas de mi vida y jamás la escuché pronunciar palabras nobles sobre persona alguna, criticaba a su tía por tacaña, a su prima por envidiosa ( ignoro qué clase de envidia se puede sentir de una tipeja como ella ), a su cuñada por paleta, a uno de sus amigos por gastar demasiado dinero en regalos para su mujer, a otro de sus compañeros por comer demasiado, a un vecino por cambiarse de camiseta en una capea, y más y más y más…

Era fea, muy fea… piernas sin forma y flacuchas, pelo endeble y sin color, piel gastada ( producto del exceso de tabaco y de tan tremenda malicia ), cuerpo de esos cuyo adjetivo más preciso para describirlo es justo el antónimo de bonito… en fin, que no era agraciada, pero se permitía el atrevido lujo de definirse como perfecta, se creía bella, y, delante de mí, se rió sin tapujos de mujeres gordas, chicas con aparato dental, incluso de una de sus amigas ( muy maja y muy rubia ), y de la novia de un torero granadino con un nombre que ahora no me apetece recordar.

Era aficionada al mundo taurino, a los toreros más que a los toros, las corridas que más le gustaban eran las que tenían lugar en las habitaciones de los hoteles, esos hoteles que ella conocía tan bien, porque se pasaba en ellos segundos, minutos y horas a la espera de que algún matador, quizá harto de soportar su insoportable presencia, se animara a invitarla a descubrir su cuarto. Era presumida, se jactaba de haberle hecho el amor a la mayor parte de los toreros que componen el escalafón taurino, afirmaba ser una amante magnífica y haber conseguido enamorar a todos esos maestros que en las plazas demuestran su valor. Y en las camas, siempre según lo que decía ella, demuestran su ardor.

Era afortunada, según sus palabras, era la única dueña y señora del corazón y la entrepierna de un torero de Andalucía que torea con mucho arte, qué pesada!, cada día, cada minuto, cada segundo a vueltas con el mismo mono-tema, vaya, también es cierto que la pobrecilla mujerzuela no sabía hablar de otra cosa, y guardar silencio no destacaba entre sus virtudes, si alguna virtud tenía, yo nunca las vi…

Decía ser escritora ( jamás leyó ni una sola línea estando en mi presencia y desconocía el nombre de los Premio Nobel más célebres ); periodista ( confundía el rigor informativo con la visita a zonas de hoteles donde me consta que nunca llegan los reporteros ); abogada ( algo para lo que se precisa, según creo, haber concluido la carrera de Derecho ), grandísima amiga de unos amigos a los que siempre criticaba, generosa ( la única vez que me invitó a una comida, en la hermosa ciudad de Pontevedra, el gesto de malhumor que terminó de afear su ya feo rostro le duró toda la tarde, y se trataba de una tarde preciosa… )…

Era, era, era… y no era nada, maldad sobre malicia… como yo sí soy escritora y escribir se encuentra entre uno de mis mayores placeres, a la par que leer, y otros, obviamente… se me ha ocurrido que tanta tontería acumulada en una sola mujer sí merece un relatito, y como la discreción nunca formó parte de su condición, desde aquí seguiré contando avatares y aventuras de este personaje que, en lo más profundo de su tremenda ignorancia, se creía persona…

La doña, pues, una mujerzuela cualquiera…

Deja un comentario

Categorías