MIRALAMARELA

… y, entonces, una mujer decidió ponerse el mundo por montera y permitió que su imaginación y su talento comenzaran a crear. Y creó arte. Un arte que se inspiró en otro arte primario, primitivo, pasional…, en una manifestación artística muy española y muy nuestra, muy culta, muy sensorial. Marisa Adánez sintió lo que en el argot taurino se denomina “la llamada del toro”, y a la Fiesta dirigió su mirada, y de ese conjunto de sonidos y silencios, jerarquías y grados, colores y olores, nacieron unas colecciones de bolsos y demás complementos que sin ninguna duda se merecen dos orejas y rabo. Incluso algunas piezas, algunos artículos, hasta se merecen pata!!, como en los tiempos de antes, cuando toreaba Antonio Ordóñez, cuando el toreo era todavía más profundo…

Yo a Marisa le agradezco la felicidad que me regala cuando pone sus ideas a trabajar y consigue captar tan bien la esencia, el aroma, esa prestancia del toreo, ese ritmo sensual y cadencioso, “esa música callada” de los lances, tanto derroche de sentimientos, tanto temple… se lo agradezco porque ella inventa y diseña, y diseña cosas muy hermosas, como un bolso que me compré que representa a un capote, un bolso torero, un bolso que yo paseo con deleite, que me hace sentirme orgullosa de amar la tauromaquia, y muy orgullosa de que los demás sepan que la amo.

Qué bonitos son todos los artículos, tan españoles, tan empapados de nuestra tradición y nuestra cultura, tan femeninos… cuánta delicia para armonizar una profesión dura, difícil, con la exquisitez de un delicado complemento.

Qué arte, qué esencia, qué empaque…

… y, por todo esto, a mí me encanta que me vistan, porque me visten y me arropan, los complementos de Miralamarela, y, por todo esto, rechazo cualquier tipo de imitación…

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