Un bulto dentro de los vaqueros

( Para ti, que envías mensajes cálidos y tienes los ojos oscurísimos…)

“ … porque estoy en vaqueros haciendo la compra y mi bulto ya no pasa por el teléfono móvil…”. Ese es tu último mensaje. Por qué me haces esto?. De repente imagino tu cuerpo bajo una camiseta blanca- me encanta así- y bajo unos tejanos descoloridos, no sé, te visualizo así. Ese mensaje tan ¿caliente?, ¿intenso?, ¿erótico? se supone que es tu respuesta a uno en el que yo te escribo que estoy sentada en mi despacho, aparentemente seria delante del ordenador, con un tanga diminuto que se humedece más y más a cada rato.


Y así es. El tanga es rosa, hace juego con el sujetador, es un conjunto de Tommy Hilfiger, me gusta mucho. Es muy pequeñito, cubre únicamente el triángulo obligado, por detrás es un hilo delgado que roza con delicadeza la raja de mi culo. Mmmmm… me siento bien con esos roces. Después llevo camiseta negra con generoso escote y falda vaquera muy corta. Y medias de esas que se ciñen al muslo con unos brocados llenos de encajes.
Por qué me hablas de esa protuberancia tan grande que sin duda suscita envidias y me dejas con las ganas de saborearla?. Deberías apiadarte de mí y aparecer en la pantalla de mi portátil, entonces podría comerme todo ese paquete que, según dices, amenaza con romper tus pantalones, y podría refrescar el calor que me provocan tus palabras bebiéndome toda esa leche que tú siempre prometes.
Pero no, tú no estás aquí, haces la compra en algún lugar que intuyo lleno de amas de casa que te miran con deseo, y te imagino eligiendo yogures naturales azucarados- mmm, estaría bien untar tu espalda con ellos y luego lamerla-, arroz basmati- que podrías cocinar para mí ( yo no sé hacerlo, recuerdas? ) y nos lo comeríamos servido sobre mi monte de Venus, te gustaría?- y algunas otras cosas, como piña- me encanta-, y cereales, y ¿chocolate?. No sé, la de los bombones soy yo. Algún día podemos hacer un juego de bombones y sexo. Tengo algunas ideas…
Aquí pasa la tarde, y tengo un proyecto en marcha muy importante, y necesito concentración, pero mi tanga empapado de jugos que me recuerdan lo mucho que anhela mi coño un buen toqueteo me impiden alcanzarla. Estoy perdida. Sueño con raciones de corridas tuyas, te veo desnudo sobre una cama, muy empalmado claro, y veo que me preguntas dónde quiero que te corras. Aquí, digo, en mi pelo, y todo ese chorro de esperma blanquecino sale de ti, con furia, y mancha toda mi melena negra.
Qué larguísimo tienes el pelo, dice entonces mi secretaria, qué?, pregunto, no puede ser, sólo estoy soñando, tú estás en el súper y yo aquí, rodeada de teléfonos que suenan sin parar, de páginas garabateadas a las que debo dar forma y de proyectos maravillosos que permitirán días de sol y exotismo en un futuro no lejano. Que tienes el pelo muy largo, repite, ah, sí, es verdad, le respondo, claro, me gusta que sea así, y que todo tu semen resbale por él, gotitas cálidas descienden por… Y siempre lo has llevado así de lisito?, pregunta alguien que viene a traer un fax, déjame, a ti qué más te da?, quiero seguir con tu imagen tras la corrida, tú sudoroso y yo bañada de leche de tu marca personal.
Y, de repente, incorporo un nuevo elemento. Me levanto para ir a hacer una fotocopia y…horror!, me he puesto a cien, más, supongo que perdería puntos si alguien midiera la velocidad de mi calentura, y la silla se ha mojado, una mancha redondita es el testimonio de todos esos acelerones internos que has provocado en mí. Ven, y te follo, vale?, te tiro sobre mi mesa y cabalgo sobre ti y… ah, no, en realidad ahora quería recrearme con otro sueño distinto, estás tú, desnudo, y yo, claro, y tenemos un vibrador muy grande, y de color rosa, el mío, y estamos decidiendo cómo utilizarlo, yo tengo clarísimo qué es lo que quiero hacer con él, pero tú dudas, o dices que prefieres otra opción, no sé. Pero yo insisto, seguro que es divertido…Te apetece probar mi sugerencia?…
Cris, vas tú a la exposición de esta noche, no?, pregunta una voz, ni presto atención, claro que voy yo, me apasionan las exposiciones, y esta más todavía, es en un faro, y es flamenca, y… y he pensado que sería gozoso que me fueras exponiendo tu cuerpo parte a parte, ok?, lo harás?, envíame fotos de tus manos huesudas de dedos largos, para que me excite sólo suponiendo cómo puedes introducirlos en mi hendidura húmeda y ansiosa de ti, y de tus abdominales perfectas- tan lamibles y tan anheladas por mi lengua carnívora- y de tus piernas fuertes, para que pueda darme cuenta de que puedes izarme sin problemas y de que podemos follar como locos de pie apoyados a cualquier pared. Y de tu… mmmmm, un mensaje nuevo, a ver qué me cuentas ahora, a ver si me sorprendes con algo original, o grande, o divertido… pero no, no eres tú, es un alemán que conocí en una gala de homenaje a un torero, o algo semejante, no sé, y me pregunta si quiero cenar con él. Pues no, no quiero, no quiero porque ya he quedado para cenar, con mi hermana y mis amigas, cena tailandesa de mujeres para cotillear de los temas típicos, y tópicos, y no quiero porque ahora mismo no quiero nada, nada de nada, sólo tu piel, tus palabras guarras, tus jadeos y todo tu cuerpo, tu polla de veinte centímetros y tu torso perfecto.
Porque tú tienes un pene de veinte centímetros, a qué sí?.
Eso me dijiste un día, yo te contaba que me gustan los plátanos, y los platanitos, y tú me preguntaste cuál más, y así, con todas esas bromas, fue como llegué a saber que tu fruta es una gran banana, sabrosita, y apetecible… pero lo de los veinte es lo clásico de los tíos, todos decís que la tenéis de veinte, aunque después sea como el dedo meñique, y yo te piqué un poco con eso, y me mandaste una foto, y sí, sí que es grande, me sorprendió muy gratamente contemplar aquella pieza de tu anatomía, tan erguida, y tan bonita, y… por qué no vienes y me la metes?. Toda, y hasta el fondo, y rápido, después más lento, así, con roces, porque mi coño es muy estrechito, y fuerza toda esa verga que se abre paso a través de túneles mojados y palpitantes, y…
No sé qué hacer, te lo juro. Mi tanga enano se ha empapado, no sé, es todo humedades y zumos, y me temo que todas esas aguas que salen de mis intimidades van a empezar a resbalar por mis muslos, y bajarán sinuosas en reguerillos hasta alcanzar mis rodillas y… uff… no, no, no, no puedo permitir que eso ocurra… de pronto tengo una idea, parece buena, voy al baño y me desprendo de ese pedazo de tela pegajoso y mojado en el que se ha convertido mi ropa interior. Te lo regalaría, quieres mi tanguita rosa?, seguro que se te ocurriría alguna actividad divertida qué hacer con él, me limpio, y pienso en tus mensajes llenos de promesas que prometen subidas álgidas de temperatura, mmmm, y visualizo revolcones contigo en playas de arena muy blanca, todo sensual, y salvaje… me limpio otra vez y… tiempo para una masturbación?, no, creo que no, ni siquiera para una rapidita, y decido que lo mejor es que pase el resto del día sin ropa íntima. Guardo mi tanga, inservible, en uno de los bolsillos de mi bolso, y regreso a mi mesa. La falda es muy corta, pero de esas que acaban abullonadas, así que no puede levantarse, y nadie va a notar nada. Así mucho mejor, mi coño respira, la verdad es que es un placer caminar sabiendo que no hay nada ahí abajo, que todo va al natural, un triangulito depilado y rezumante de líquidos que de nuevo empiezan a aflorar, es que he vuelto a acordarme de tu bulto desafiante atrapado bajo tus vaqueros. Voy a comprar tabaco, digo, necesito más frescor, quiero salir a la calle y notar que la brisa fría de hoy me penetra, ya que no estás tú para penetrarme me apetece que lo haga el viento, que una corriente de ese frío invernal que aún no se va suba y suba a través de mí hasta alcanzar la cima, que entre, que entre más, y que toda esa ventisca se abra paso por mis vericuetos vibrantes y viscosos. Si tú no fumas, dice mi secretaria, y me mira, me parece que estoy despeinada, y también bastante sudorosa, hace mucho calor aquí, y evocar tu falo enhiesto y embravecido hace que se cubra todo de calor, todo es caliente, estoy empezando a marearme, no, pero tú sí, ya te subo yo el tabaco, respondo antes de que mi temblorosa voz me delate, lo cierto es que me encuentro muy excitada, demasiado, y con muchas ganas de abrazarte, morderte y perderme en tus besos. He pensado que ahí detrás de tu mesa te debe molestar el perchero, continúa ella, uff, qué mujer tan eficiente, y tan pesada… no, no es pesada, es maja, pero me habla y evita que siga perdida en tus besos. El perchero no me molesta en absoluto, déjalo ahí, guapa, y dedico un segundo… dos…a observarlo, miro ese perchero tan enorme y se me ocurre alguna travesura para realizar con él, seguro que alguna utilidad lasciva tiene, mmmmm, sigamos con los besitos, me chiflan los besos…
Y tú cómo besas?, me pregunto, me lo pregunto a mí misma mientras bajo en el ascensor, por fortuna bajo sola, y puedo rozar con un dedo mi rajita ya humedecida otra vez, es una caricia muy tímida, casi ni la percibo, pero me encanta, está chulísima, entonces imagino un beso tuyo en mi chochito, y como soy muy imaginativa y lo vivo todo muy apasionadamente, llego a sentirte, estás dentro de mí, mmmmmmmmmmmm, muy dentro, me besas, tus labios están helados, por qué?, has comido hielo?, has bebido algo frío?, dímelo, o no me lo digas, me da igual, lo que quiero es que no te pares, sigue ahí, vale?, sigue besándome así, tu lengua traviesa me recorre entera, mmmmmmmm, sabes lo que vas a provocar?, no lo quiero ya, quiero aguantar más, pero tú no te paras, sigues regalándome tus besitos, lames todo mi coño mientras yo abro las piernas más, y es entonces cuando tu boca decide comerse de un solo bocado toda mi concha y…
Hola, vas a tomar algo?, dice el tío con el que me cruzo cuando el ascensor se para, qué, no, yo no quiero tomar nada, quiero que tú me sigas tomando a mí, enterita, y también a sorbos, pero no, no puedo decir eso, qué, no te he entendido, el hombre me contempla, cara, escote, piernas, el repaso habitual, y sonríe, digo que si vas a tomar un café, si quieres te acompaño, ja ja, pues no, nene, la verdad es que voy por cigarrillos, ah, tú fumas?, pensaba que no, y yo ni siquiera sabía que existías, pienso, pero no se lo digo, claro, no fumo pero… no sé, necesito meterme algo en la boca. Salgo a la calle y no me puedo creer que haya dicho eso, lo he dicho?, no sé, tal vez sí, y no he mentido, lo que más falta me haría ahora sería tragarme toda tu polla, entera, me encantaría atragantarme con todo ese bulto que, según dices, se aprieta contra tus vaqueros, y ya es demasiado grande para confundirse con un móvil. Bueno, hay teléfonos muy grandes, también, dime cómo es de grande, dime cómo se levanta, dime cómo te haces tú una paja, mmmmmmm, quiero ver eso, quiero verte meneándotela, o no, mejor, quiero hacerlo yo, quiero coger tu rabo y menearlo tanto que sientas que todo da vueltas a tu alrededor y, entonces, ni se te ocurra correrte, eh?, entonces cuando ya estés agotado, porque tú también te cansarás alguna vez, no?, pues entonces…
Coño, qué frío…y nunca mejor dicho, mi coño se rebela ante tan baja temperatura, qué espanto, ahora me gustaría llevar braguitas, o no… qué lío, estoy aturdida, ni sé lo que quiero, tiemblo, pero también me pone cachonda ir desnuda por dentro, sentir cómo todos mis pliegues se contraen en escalofríos involuntarios provocados por los cinco grados que marca un aparato del que no me fío demasiado. Tienes frío?, has acabado de comprar?, has comprado fresitas?, podemos jugar con ellas, yo me las meto en el coño y tú las buscas, vale?, con la boca, y después las comemos, desde tu boca las llevas a la mía, y las compartimos, y los zumos de color rosa escurren por nuestras mandíbulas, unas gotitas con sabor a fresón dulce, mmmmmm, y a todos los jugos con los que mis partes calenturientas las empaparon, te gusta así?.
Compro tabaco, cualquier marca, la primera que se me ocurre, y doy una vuelta alrededor de la manzana, me gusta saber que no llevo tanga, todavía no me he cansado de que los fríos de un invierno que ya es primavera me invadan. Pero yo quiero que tú me invadas, vuelvo a dejarme llevar por la imaginación y te tengo dentro de mí, no sé cómo, he hecho magia, y de repente tu polla se apodera de mis territorios, estás conmigo en la calle, ahora soy tu esclava, mi única ley tu polla, que manda, es la dueña, invade mi terreno, entra y toma posesión. Entra, vence las estrecheces y entra, yo gimo y me quejo, me entusiasma y me duele un poquito, y tu grandiosa polla morena entra en mí, más, y también más, y llega hasta no sé muy bien dónde, hasta el fondo, me gusta, no te pares, eh?, sigue avanzando…
Otro mensaje. Te has decidido a enviarme la foto que te pedí?, la del bulto atrapado por tus vaqueros perversos?, me dejas perderme en tus vaqueros?, puedo bucear en ellos, y explorar la flora y fauna que vaya encontrando y… no… el mensaje no es tuyo, tú eres malo, y te mereces un castigo por no mandarme lo que te pido, podría castigarte, no sé, qué se te ocurre?, quizá un buen castigo serían media docena de mamadas seguidas, ok?, yo me arrodillo y te como todo el pene, me lo meto entero, me duele la boca de tanto abrirla y, como tú sigues empujando, yo sigo comiendo, mmmm, me ahogo, y así una y dos y hasta seis veces. Pero, ahora pienso que no, que ese castigo no me convence, y lo cambio un poquito, trabajarás tú, que eres el castigado, tú te arrodillas, mmmmmmmmmm, qué morbo, estoy empapada otra vez, se me escurren todas esas aguas turbulentas, todas esas corrientes marinas que mi coño expulsa cuando piensa en ti, y me lames, con esa lengua tan rica que debes tener viajas a través de mis paraísos escondidos, visitas mi gruta del placer, mi culito, mis nalgas heladas, esos pedazos de piel suave que hay en la zona de la ingle, haces un largo recorrido, con tu boquita malvada que promete fotografías que después no envía.
Qué haces, escucho de pronto, y entonces veo a un joven con el que alguna vez me he acostado, ahora somos buenos amigos, disfruto, le digo, qué, nada, voy ahí, es muy largo de explicar todo este proceso que te estoy explicando a ti, así que opto por una respuesta socorrida, y él me acompaña, he señalado una tienda, una de lencería, así que el hombre de la sonrisa pícara decide que me hará compañía, y abre la puerta para que yo entre. Qué desea, pregunta una señorita, una que es muy rubia y muy guapa, y yo no me atrevo a decírselo, cómo voy a confesarle que deseo tu culo, tu cuerpo perfecto encima del mío, tus labios juveniles profanando mi cuello, tus brazos poderosos aferrados a mi cintura, es que es eso lo que deseo, deseo que me folles, veinte veces si puede ser, que me escueza todo de tanto follar, que entres en mí con furia, que me penetres con pasión salvaje, una vez, después quiero otro polvo, este suave, notar tus embestidas lentas, saborear el ritmo de tus caderas, es que eso es lo que deseo, deseo que me muerdas la boca, que me la comas… Quería comprar un par de tangas, o tres. Y ella me muestra varios modelos, solícita. Alguna marca en especial?. Calvin Klein, La Perla, Andrés Sardá… cualquiera de esas, cómo te gustan a ti?, te fijas mucho en la ropa íntima?, en una ocasión me enviaste un mensaje que hablaba de tus dientes en mi tanga, en el borde de mi tanga, yo iba a una cena, fui a una cena, y me divertí mucho, no recuerdo muy bien las conversaciones, pero sí sé que mi coño no se aburrió. Al final compro tres, blanquito de Calvin Klein, muy sencillo. Negro con muchos encajes de La Perla, muy transparente, con mucho juego que ofrecer. Y rosita, parecido al que llevaba, de Chantelle, muy pequeño, con unos lacitos a la altura de las caderas. Me pongo ese, y me acuerdo de que debo subir a mi despacho y concretar un par de cosas, pero antes convenzo a mi amigo para que entre conmigo al probador y me haga una foto con el móvil. La hace, y creo que está bien, se ve una parte de mi muslo, y la telita rosa, la he separado un poco con el dedo, y se intuye un terreno más blanco que el resto de la piel, que conduce directamente a esa zona en la que yo quiero que tú entierres tu cabeza. Te envío la foto, y espero otro mensaje dándome noticias de ese bulto bajo esos vaqueros que me muero por arrancarte, ya ves, tus mensajes me hacen enloquecer…
Ya has vuelto?, me preguntan, sí, toma tu tabaco, guapa, ella me mira asombrada, sin saber qué decir, estás bien, verdad?, dice finalmente, yo?, de puta madre, como no voy a estar bien, he tenido tus lametones en cada rincón de mi cuerpo, has acariciado mi vulva, mi melena, has retorcido con tus dedos largos mis pezones. Te he imaginado haciendo todas esas cositas que yo quiero que me hagas, házmelas, vale?, y sigo deleitándome con mis juegos rebosantes de sexo pasional. Y ahora voy a enviar un par de e-mails, una tarea rutinaria y mecánica, y mientras lo hago me congratulo de lo bien que me sienta el tanga nuevo, me encuentro muy a gusto dentro de él, tan rosa y tan mono, y te visualizo a cuatro patas, haciendo no sé qué, y todo cambia muy rápido, creo que quieres que sea yo la que adopte esa postura, genial!, me encanta, puedo balancear las tetas delante de tu boca, muerde, y ahora muerde más. Y, repentinamente, todo es como un relámpago, sólo veo culos, el tuyo, tan firme, y mis nalgas prietas, sólo veo eso, carne redondeada que se roza, y agujeritos, agujeros trémulos que… a ver… sí, ahora ya lo veo bien… agujeros penetrados por dedos. Mi dedo índice con la uña pintada de rojo, previamente ensalivado, perfora ese círculo que tú tienes, que poco a poco se ensancha, y mi ojito trasero también disfruta de idéntica atención, es tu pulgar el que…
Vas a ir al gimnasio?, sí, casi grito, y me doy cuenta de que he hablado demasiado alto, sí, perdona, estaba distraída, me pasaré un rato, tengo tiempo antes de la exposición, y haré una hora de bicicleta. Y después me pondré un vestido negro muy bonito, quieres verlo?, me gustaría que lo vieras, pero no sobre mí, sobre la moqueta, el vestido estaría allí tirado, tú me lo habrías arrancado, y yo me habría deshecho con los dientes de tu camiseta, y muy pronto desaparecerían tus pantalones, y mi tanga, y esto y aquello, sólo ropa amontonada en el suelo, y una mujer morena y un hombre joven preparados para un asalto bestial, un combate sin fin, otra sesión de sexo desenfrenado. Vale, entonces voy saliendo y te veo en el gim, dice él… bien, pienso, pero hazlo, no lo digas, no me interrumpas, déjame aquí, pensando en la ropa arrugada sobre la alfombra, en tus gemidos, en tu torso desnudo cabalgando sobre mí, en mi abdomen pegajoso tras haber recibido una grata aportación de tu semen. Es que a mí me encantan tus corridas, me gusta mucho que tu polla sea tan agradecida y se deshaga de toda esa abundante cantidad de leche que… mmmmmm….ofrece miles de posibilidades. Puedes correrte en un vasito, uno pequeño y de diseño moderno, un vasito de leche a la carta, quieres que me lo beba?, es la única leche que estoy dispuesta a beberme sin echarle café o ColaCao, y tú no te la bebes nunca?, bébetela, ok?, una vez, quiero verte, quiero ver tus labios manchados. Y puedes correrte en mis pechos, de hecho me encantaría que te lo hicieras allí, que entres en el canalillo, que salgas, una y otra y otra vez más, y después explotar en mis pezones. Y, por qué no, puedes desparramar todo tu líquido espléndido a la manera tradicional, dentro de mí, todo ese semen chocando contra mis paredes, un baño interno de productos lácteos. Y en mis rodillas, que son muy huesudas, y sobre mis nalgas, ah, córrete en mi carita, creo que a ti te mola eso, y yo quiero sentirlo, quiero que todo ese chorro procedente de tus parajes recónditos salga disparado hacia mi cara, venga, hazlo, esperaré ese regalo con los ojos muy abiertos, y la boca muy dispuesta, mmmmmmmmmmmmmmmmm, he podido notar todo el calor de tus flujos empapando mis mejillas, aterrizando en mis pestañas, resbalando por mi nariz, escurriendo por mi barbilla, precipitándose desde mis labios sedientos hasta mi escote. Te gustará así?. Y, córrete más, no sé dónde más, dónde quieras, intenta comerte la polla, lamer la puntita, al menos…vale?, seguro que con tu lengua divertida alcanzas la punta de ese………..mmmmmmmmmm…………..¿paquete?, no sé si es correcto llamar paquete a ese juguete tan divino que tú tienes.
Y, ahora, he salido a la calle, la tarde está fresca, y voy a ir al gimnasio, me toca bici, y ya sabes lo que me pasa con la bici, antes no me pasaba, pero ahora sí, nada más sentarme me acuerdo de lo que me dijiste, entonces el sillín se convierte en mi amiguito, mi compañero de fechorías, y me froto contra él, mucho, muy fuerte, aprieto mi coño contra ese pedazo de ¿objeto? inerme, y lo domino, hago lo que me da la gana con él. El sillín nunca se cansa, es incombustible, siempre me canso yo mucho antes. Y ahora recibo un mensaje tuyo, yo te he pedido una fotito o algo chulo que me erice la piel, y tú me has enviado una palabra. Una palabra y un signo de interrogación. Qué malo eres… y las imágenes visuales qué?. Ocupada?, has escrito, suena bien, abre la puerta a mil y una posibilidades, no, no ocupada, tengo tiempo libre para jugar a lo que me propongas, voy a estar en el gim, y allí hay muchos instrumentos que pueden dar pie a las más inverosímiles situaciones, mmmmmmmmmmmmmm, hay elementos que entran, salen, suben, bajan, penetran… cómo me encanta todo eso, entra en mi coño, sal de mi boca para enredarte en mi pelo, sube conmigo a un orgasmo increíble, baja hasta que te apetezca subir de nuevo, penétrame, penétrame más, más y muy fuerte… Mmmmmmmmmmmm, me encanta el sexo!, y me encanta que a ti también te encante, lo cierto es que estoy tan ocupada que hacía mucho tiempo que sólo tenía encuentros sexuales conmigo misma, que está muy bien, los trabajos solitarios siempre reportan grandes satisfacciones, a qué sí?, pero el sábado estuve en Sevilla y sí, je je… allí sí hubo un momento para la alimentación carnal… y mientras pienso en lo mucho que me gustó follarme a aquel hombre en mi habitación del hotel, antes de los toros, una corrida antes de otra, je je… pienso también en todas las ganas que tengo de follarte, de que me folles y de que follemos.
Cómo están tus vaqueros?, tus vaqueros, ese bulto tuyo que amenzaba con perforarlos, tu mensaje y tu teléfono móvil han provocado todas estas reacciones. MMMMMMMMMM, por qué no otro mensaje chulo?. Te envío el que desencadenó todo esto, yo estaba sentada delante de mi ordenador, aparentemente seria, y mi tanga rosa se humedecía más y más… sigue, por favor…

Deja un comentario

Categorías