MICRO-RELATOS ERÓTICOS PARA SEGUNDOS DE PLACER.
Llevamos cuatro horas follando y yo no puedo más… estoy agotada, dolorida y al borde de un mareo. Tú sigues, y sigues… tu energías parecen no acabarse nunca, cambias la posición, te colocas sobre mí y me penetras, cabalgas con brío, siento allá abajo tus embestidas pero… apenas puedo moverme… sólo gozar de tus empujes… tu cuerpo aplasta mis costillas y eso me encanta… el tiempo se diluye y mi visión se torna borrosa, huele a sexo desatado… yo jadeo… y tú sigues y sigues… enhiesto y viril…
Te beso. Despacio. Mi boca se adueña de la tuya, me como tu lengua, succiono tus labios. Te dejo sin respiración, me abrazas y noto tu excitación, y sólo puedo pensar en besarte, en besarte más… en perderme en esa boca que me enloquece… en bailar al mismo son que bailas tú, en chuparte y absorberte, cómo me gustan tus besos…
Un segundo más. Dentro de mí, hasta el fondo… mmmmmm…ahora sácala… qué perfecta… espera, ni te muevas, ya lo hago yo… la tomo con las manos, qué dura… mejor en la boca, me la llevo a la boca y mamo, esa turgencia me fascina, mis interiores vibran, tú gimes…lamo… y tú me dices que ya… vale, dejo de chupar y le permito que salga al exterior… qué grande… aprieto un poco… te convulsionas… y te vacías en un chorro cálido que se estrella en mi cara. Intento pestañear, y tu leche resbalando por mis párpados me lo impide, un reguero de semen desciende por mis mejillas… tú te relajas… y yo abro la boca para recoger parte de tu entrega láctea.
Contra la pared. Sobre la mesa. En el mar. Entre la gente. Con mucho hielo. Sin nada de tiempo. Tú sumiso. Yo dominadora. Tú mandas. Yo acepto. Por la mañana. Al anochecer. Por delante. Por detrás. Salvaje. Muy tierno. En tres minutos. Durante cuatro horas. En cuclillas. A cuatro patas. Bajo las mantas. Con lluvia dorada. Siempre. Siempre y de cualquier forma… siempre sexo.
Te la toco. Te la meneo. Te la chupo. Te la mamo. Y me lo trago.
Mi musa viste de blanco, sujetado el vestido tan sólo de finos tirantes frágiles. Su melena larga y suave se extiende sobre sus pechos menudos pero erizados. Su sonrisa pícara y lujuriosa invita a un beso mojado en saliva apasionada. Contonea su cintura a cada sentir de mis yemas sobre sus muslos. !Cómo se deslizan arriba y abajo pesando cada gramo de carne acalorada y buscando la vulva de su excitación!. Con un cerrar de ojos lento deja caer por descuido todo el vestido al frío suelo de madera envejecida. El telón deja ver el cuerpo suave que la Natura te ha dado. Sin sostén, sin bragitas, sólo un tanguita adornado en fino encaje negro y pequeño tatuaje de flor china sobre la pelvis. Tímida te tapas los senos con los dedos de una mano mientras la otra a manera de hoja de parra temblorosa cubre el rizado vello púbico. Los colores florecen en tus mejillas sonrojadas mientras susurras en el claroscuro de la habitación “Y ahora qué hacemos?”. Los amantes se trenzan con fuerza en un abrazo cálido y apasionado. La respiración se hace violenta mientras mis manos aprisionan el trasero frío y carnoso en búsqueda de recompensa.Te acuna la furia en sus brazos, te eleva en el vapor de la noche y te deposita sobre unas sábanas alisadas y blancas. Todo se vuelve éxtasis en la sala cuando perforada, el pene lubrica sus lágrimas blancas alrededor de tus pechos. La banda toca en el relajo de la lucha la dulce melodía de un beso lanzado desde el corazón. La mujer sobre mis hombros descansa en sueños, yo la miro y la observo mientras duerme, se va quedando fría en su serenidad, y yo la arropo con el vestido blanco arrugado sobre el suelo, porque el tanga no: el tanga se lo llevó el perro!!!