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‘Novedades toreras’

… Y EL ARTE ABRAZÓ EL TOREO Y BAILÓ POR BULERÍAS…

… ARTE. Así se llama la exposición pictórica taurino-flamenca que mi hermana, Silvia Padín Barca, ha inaugurado recientemente en el hotel Rafael Ventas de Madrid.

Este es uno de los cuadros que componen parte de esta soberbia producción. Se llama “El torero”, allí, en el hotel, aparece colocado con garbo y maestría sobre un frágil caballete, con toda su fuerza, con todo su arte, con todo su valor. Él, el torero, avanza hacia la verdad… cuánta determinación llevan sus andares, qué perfección reviste su capote, cuán sereno aparece él, el matador, en su entrega…

Sólo uno… imposible aquí reproducir más… en la exposición nos llenan el alma bailaoras llenas de tronío, flamenco en estado puro adornado por pinceladas verdes, toros en el campo disfrazados de bellos ángeles de la muerte, matadores ejecutando sus faenas…
ARTE es genial…

…ES TIEMPO DE TOROS Y DE TOREROS…

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…es tiempo de toros y de toreros. Así como, cuando diciembre empieza a asomarse por las plateadas tardes de noviembre, y regresan a las tiendas los turrones y los mazapanes, y se nos llena el alma de villancicos y de infancia, ahora, en este mayo que huele a flores y a noches de estrellas, es tiempo de toros y de toreros.
… y, en Madrid, ya no falta nada para que empiece la Feria de San Isidro…
Hoy, ahora, todo son promesas y esperanzas. Qué veremos; quién nos deleitará con su sabor exquisito; cuál de todos escribirá versos de arte y valor en las arenas de Las Ventas; cómo serán esos trajes de luces que luego darán que hablar; qué novillero nos hará recordar las hazañas del matador aquel… ay!… qué tiempos…; qué torero dejará la nota más hermosa; qué tarde nos hará tocar el cielo; qué día será el que nos aburra con más de lo mismo… y de lo malo; qué pasará…
Ahora, hoy, cuando la historia aún no ha compuesto su manto de cifras y detalles, yo quiero soñar con José Tomás y sus faenas imposibles, esa belleza, ese temple, esa esencia del toreo honesto. Quiero esperar las bonitas faenas que nos regalarán, sin duda, esos diestros que enamoran: Castella y su concepto exquisito de la tauromaquia, El Juli y la verdad con mayúsculas, Esplá y la sabiduría que da la experiencia de la edad, Perera y la frescura de una lidia diferente, Rafaelillo y esa clase no exenta de arrojo, Ferrera y más y más de mucho bueno, Talavante y su juventud arrolladora, Morante y esa personalidad tan especial, Pepín Liria y su acento mediterráneo. Quiero creer que todo será bonito, tardes de música callada y de pasodobles en el corazón, paseíllos de lujo y muchas, muchas orejas. Y algún rabo, quiero pensar que habrá algún rabo.
Quiero desear tardes de Puerta Grande bajo un cielo grana y oro en la capital de España, arte sincero en veinte minutos de entrega, y matadores profesionales que cumplan las expectativas.
Todo esto me apetece porque me gustan los toros, y el sol, y el vino y la vida… y porque ansío gozar del buen toreo, llenarme la mente de hermosos recuerdos…
… y luego, cuando todo haya pasado, porque todo empieza y todo acaba, escribir un tierno cuento con cada segundo de este San Isidro que se avecina.

EL TOREO: ESA PASIÓN

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El toreo: esa pasión.

“…y el toreo, ese arte!, esa esencia que enamora, ese aroma que embriaga… el toreo, tan nuestro y tan español, regresa de nuevo a nuestras plazas, tras el silencio impuesto por los meses de este otoño-invierno que no se define.
Me gusta el toreo. Ese arte con mayúsculas, arte que combina tantos elementos en tan corto período de tiempo, ese arte de la liturgia, del respeto, de la tradición, de las jerarquías. El toreo: esa pasión.
Los toreros son artistas. Seres mágicos, valientes, capaces de orquestar una obra de arte diferente cada veinte minutos. Son tranquilos, reflexivos, pacientes, intuitivos, poseen el don de la adivinación, la facultad de hacer magia con un trozo de tela, son señores de los ruedos, príncipes de los olés, son correctos, educados, ceremoniosos.
De todo hay, claro, pero un buen torero es siempre torero: es galante, correcto, donjuán, caballero. Y eso gusta. Y eso atrae.
El toreo concentra el color: ese rosa del capote, esos rojos ( tanta variedad de ellos: el de la muleta, el de la sangre, el de los claveles ), ese blanco inmaculado de los pañuelos, esos negros de las mantillas, esas tonalidades imposibles que presenta cada toro, ese oro en los trajes… El toreo concentra el olor: ese aroma a tarde, a garra, a temple, a flores frescas, a sudor, a miedo, a muerte, a sol, a esperanza… El toreo concentra la música: tantos sonidos, esos pasodobles, la música callada de los silencios, ese frufrú de los abanicos, esa manera de llamar al astado, esos aplausos, esos suspiros…
El toreo es una mezcla de sensaciones, un ritual, una religión diferente, un canto tradicional, una muestra de respeto, una caja de sorpresas, un dibujo en el aire, un recuerdo en la mente. El toreo es poesía, pasión, vida.
Arte.
Soy amiga de toreros, hermanos de toreros, apoderados de toreros, ganaderos, pintores y pintoras taurinos, periodistas taurinos, novilleros, fotógrafos y fotógrafas taurinas, presidentes de peñas taurinas, presentadores de programas taurinos, editoras de libros taurinos, poetas taurinos, aficionados al noble arte de la tauromaquia, tanta gente!, y a todos y a todas encuentro bondad, inteligencia, duende, arte, ángel, templanza, educación, elegancia, aroma, presencia, prestancia.
A todos y todas les veo alma torera. Y vida taurina.
El toreo: esa pasión.
La pasión: ese estallido de sensaciones que unos viven y otros no.

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