‘Poemas taurinos’
Alejandro Talavante
De sueños y faenas
vivió tu fantasía,
y tus juegos de niño
bebieron su toreo.
Alimentaste tus tardes
con su muñeca
divina
y en tus cuentos infantiles
su capote escribía.
Y, luego, más adulto,
creíste en tus poderes,
cambiaste noche y risa
por campo y disciplina.
Hoy triunfas en los ruedos,
cintura quebradiza,
quietud y torería,
y estampa muy taurina.
De oro tu muleta,
de plata tus silencios,
tú regalas promesas,
le puedes al futuro,
tú sabes cómo jugar,
jugar a jugarte la vida.
Tú bordas tus misterios,
las plazas siempre llenas,
tú eres, Talavante,
aroma y sentimiento,
torero de esperanzas,
torero de valía.
Niño Juli
Entras en las pestañas
asombradas
de los que te miran,
felices,
y ven a un Dios
donde todavía hay
el recuerdo
de un niño que fue
gran torero,
y hoy es hombre
y aún
mejor torero.
Fuiste el niño tímido
que toda madre solícita
quiso tener,
y hoy mandas,
toreas,
asombras cada día,
y nunca te cansas
de regalar tu arte,
tu valor,
tu esencia.
Eres alma torera,
matador irrepetible,
capote prodigioso
y muleta única.
Eres arte,
valor,
sentimiento, verdad,
y música.
Y todavía,
en gestos pequeños,
y tiernos,
sigues siendo
el Niño Juli.
6poemas6
A ANTONIO ORDÓÑEZ.
Ronda, la eterna.
Cielo, piedra, silencio.
Antonio Ordóñez torea.
Más despacio…
Cae la tarde, despacio…
Ronda, blanca, y torera.
Ronda, redonda,escucha.
El tiempo se para, más despacio…
Antonio Ordóñez manda.
Más despacio…
Más despacio…
Antonio Ordóñez, rondeño,
escribe
su nombre
en el tiempo.
Abanicos rojos en la
plaza eterna, Ronda
torera,
espera,
más despacio…
Antonio Ordóñez torea.
Va y viene su capote,
y su muñeca,
divina,
manda y torea.
Al fondo, cae la tarde.
Ronda aguarda…
más despacio…
Antonio Ordóñez asombra.
RONDA.
Ronda,
blanca y eterna,
espera.
Ronda,
de piedra y cielo,
aguarda.
Ronda,
¡ciudad soñada!
pide.
Ronda,
de arte y de misterios,
desea.
Otro torero de
leyenda.
Otra figura
universal.
Ronda,
de niebla y sol,
espera.
Otro Romero,
otro Ordóñez,
otro torero.
MANZANARES.
Manzanares.
Poeta de los ruedos
con temple y aroma.
Manzanares artista,
torero de toreros,
esencia de Alicante
y maestro de maestros.
Manzanares rondeño,
hijo de banderillero
y padre de torero,
Manzanares sabio.
De azabache y oro.
Elegante, clásico
y soberbio.
Jose Mari soberbio.
Manzanares, El Grande,
es figura,
es toreo
y es arte.
TOREROS.
Toreros.
Seres de leyenda,
misteriosos,
dueños de la magia de
las tardes, y señores
de los olés delas plazas.
Toreros.
Héroes de cada
momento de la historia.
De Romero a
Costillares;
de Belmonte a
Manolete;
y el Niño de la Palma
y tantos.
Ordóñez,
Dominguín,
Camino.
Y Manzanares,
y tantos.
Y, después, Ponce,
el Juli,
y Castella,
y Cayetano.
Toreros,
siempre toreros!.
EL MIEDO.
Infortunio.
Amarillo en el alma.
Mala tarde y mala sombra.
El viento, frío,
que se burla,
malvado.
La suerte huye.
El toro embiste.
No hay por donde
escapar.
El público aguarda.
Sudor,
silencio,
y lágrimas de
miedo.
La primera tarde,
el primer toro,
los nervios.
CASTELLA.
Francés de apellido
imposible,
criado en tierras de
toros y
niño de largos
silencios.
Hoy, serio y
galante, y
regio en su traje
de luces,
abre la Puerta
Grande, y el
público
le aplaude,
y su quietud
emociona.
Es templado y
de oro,
es aún niño y
ya es hombre,
es valor sereno,
emoción,
toreo del bueno.
Habla poco, y
cuando habla,
dice verdades.
Cuando torea,
manda,
con su pulso firme y
su delgadez de junco,
torea y manda,
y la gente se calla,
que está toreando
Castella.
HUMBERTO PARRA. ( poema dedicado a mi amigo )
Aroma a menta,
fragancia fresca,
hechuras tersas,
y esa estampa
tan torera.
Gran taurino…
Así eres,
Humberto,
sabor y sentimiento,
temple y poder…
arte y valor,
creador de sueños,
inventor de faenas
soñadas,
pintor de talento
divino.
Ordóñez lo dijo,
en su día…
tu pintura es toreo,
tu toreo es verdad.
Luis de Pauloba
Esencia.
Muñecas que se deshacen
en verónicas hermosas,
y tan lentas!,
qué arte en tu
planta torera,
Luis de Pauloba,
qué torero de ayer,
en los ruedos de hoy.
Diestro puro,
no abren telediarios
fotos tuyas
ni es tu imagen
portada de revistas,
pero es tu valía,
torero!,
belleza y armonía.
Frascuelo
Nombre legendario
llevas,
Carlos Escolar.
Maestro de maestros
eres,
estampa taurina,
aroma y valor.
Verdad y torería
en tus venas,
tibieza en tu corazón,
elegancia en tus
maneras,
y ese porte tan
torero.
Qué pureza…
Qué faenas…
Qué valía…
Madrid se rinde a tu
entrega,
la plaza aplaude!,
nadie respira…
y la mirada se nutre
del ritmo y la fantasía.
Qué alegría…
está toreando Frascuelo!.
Bureleando
Dios, leyenda, arte y pasión.
Temple, orgasmo, alma y sudor.
Eso eres tú.
Y tardes de magia y aroma…
Y días de espera y tensión…
Y capote y muleta en cuerpo
y corazón…
y el sueño del toreo
dibujado en tu piel.
No eres estatua de sal
a pesar de tu quietud,
avanzas, sumas, sigues…
todo eso haces tú.
Tus miedos no han nacido,
tus triunfos son historia,
tú juegas con tu vida,
la muerte no concibes,
tú eres un Maestro,
que da, enseña y vive,
tú sufres porque sientes,
y sientes porque sabes,
tú eres arte, poesía,
luz y sol,
color, valor y
armonía…
todo eso eres tú,
José Tomás,
torero,
y qué torero!,
en la plaza y
en la vida.
Nostalgia torera
Ronda,
blanca
y torera,
tiene
una plaza
de leyenda,
donde los
toreros de
verdad
han escrito
su nombre
en la historia.
Ronda de
Pedro Romero
y
Ronda de
Antonio Ordóñez,
Ronda,
de arte y de misterios,
quiere un torero,
pide un torero,
Ronda siente
nostalgia torera.
A José Tomás
Y el toreo
se hizo arte
y tras la noche
volvió la luz.
Y los aplausos
rasgaron silencios
y la espera
valió la pena.
Y el tiempo
se detuvo
y el torero
se hizo leyenda.
Y la plaza
dibujó gestos
y sólo un nombre:
José Tomás.
La tarde que yo quiero

La tarde que yo quiero
se escribe con tus ojos,
la conquista él con su
alma,
y el niño con su mística
la inventa.
La tarde que yo sueño
sabe a menta y a canela,
la dibujas en la arena
con tu temple y tu
tesón.
Y toreas, como
siempre,
y me gusta,
como nunca,
y mandas en el ruedo,
con carisma y con
verdad.
La tarde que yo elijo
lleva aroma de tu
esencia,
la quietud de su templanza
y el orgullo del guerrero.
Y me invento en
mi esperanza
el cartel de la ilusión:
Juli, siempre,
jamás faltes,
Perera, obviamente,
y Talavante,
ya lo ves!.
Y ya estáis
para la gloria
ahí los tres.
Y en la plaza
sopla el viento, pero a
ti no te molesta,
tú toreas como nadie,
y tú bailas tu capote,
y se anuncia ya
la terna del olé.
Juli, Perera y Talavante,
es la tarde que yo
quiero,
en el ruedo a ti veo
mientras sangra tu toreo
y la Luna asoma, tibia,
tras el sol
de un día gris
y la gente aplaude,
siente y vuelve
a sentir.
La tarde que yo pienso,
es calmada y soñolienta,
entra octubre por la esquina,
y en el pueblo huele a vino
y a café.
Juli, templas tu mirada,
faena bien engarzada,
blanco y oro tu vestido,
magistral tu voluntad.
Ligazón y mano baja,
y la plaza que suspira…
muletazos que fascinan
y tu estampa tan bravía…
y la música, queriendo,
suena ya…
En la tarde que yo quiero,
tú indultas al primero…
y Perera re-confirma su
valor.
Exquisito y muy torero,
con belleza y sin temor,
él torea, manda,
exprime…,
y el público le envía
su calor.
En la tarde de mis sueños…
su quietud desafía al miedo,
no se mueve, no se mueve…
y el viento viene y mece…
mece y mece
el sabor de su ilusión.
Y el niño Talavante
con maestría y con candor
se enfrenta
a un burel
que da pavor.
Quieto, quieto…
bien plantado,
tan inquieto y especial…
su toreo sabe
a mentes de otro hogar…,
tan firme, tan entero,
filosofía oriental,
su maestro le sonríe,
es sonrisa silenciosa,
y la espada
entra directa
y va a matar…
La tarde que yo quiero
la escribe mi deseo…
Juli en hombros,
qué torero!…
y Perera le acompaña…
Talavante es el tercero…
y la plaza vitorea
con fervor.
La tarde que yo sueño
es ya noche con estrellas…
al hotel caminas tú
con tu pasión.