… de méritos, oro y arte.
… dijo el Maestro Antonio Ordóñez, y dijo muy bien dicho, que la concesión de la Medalla de Oro a las Bellas Artes otorgada a su trayectoria taurina constituía un galardón del que se sentía especialmente orgulloso, pues se trataba de un premio que elevaba el toreo a la categoría de arte, donde siempre tiene que estar tan noble profesión.
El torero, con esa categórica afirmación, ponía una vez más de manifiesto esa clase, esa elegancia, esa generosidad, ese saber estar, esa bondad, ese temple, ese carisma, esas agradables maneras, ese talento exquisito que, siempre, le acompañaron a él y acompañan también a la mayor parte de su familia, a cuyos miembros, en gran medida, tengo el placer de conocer, tratar y admirar.
Antonio Ordóñez, de raza y nobleza, de arte y valor, de oro y de esencia, siempre fue un ser dadivoso y bueno, excelente profesional, muy buen compañero, educado y de modales finos… y, con su sabiduría y su experiencia, supo reconocer que esa medalla no sólo era un trofeo para su magnífico saber hacer en los ruedos, si no también un regalo para todos los toreros de verdad, los que se entregan, los que se sacrifican, los que luchan y ofrecen cada tarde en cada ruedo lo mejor de sus almas y de sus muñecas.
El Maestro de Ronda, de la Ronda que tanto amó y por la que tanto y tan bueno hizo, recibió la distinción con humildad y respeto, virtudes que siempre tuvo presentes a lo largo de su vida, y sin duda se vio recompensado por su soberbia torería, por su aroma y su sabor, por su estampa y por su empaque. Por tantas corridas en las que tanto derroche de clase y perfección emocionaron al aficionado, por cada minuto de vida torera, por tantas Goyescas llenas de sentimiento y de amor, no de espectáculo mediático de color de rosa.
… a todos los que amamos el toreo nos conmovió el gesto del TORERO, con mayúsculas, siendo condecorado.
… y a todos nos pareció que se hacía justicia, y que se premiaba a un diestro único y ejemplar, a un diestro merecedor de tal premio.
… y, hoy, como en aquellos años no tan lejanos en los que Antonio Ordóñez nos deleitaba con su presencia y su amabilidad, con sus faenas y con su porte, los que de verdad queremos y respetamos el toreo nos sentimos felices cuando se premian la verdad de Paco Camino, la perfección de José Tomás… en fin, los valores correctos de los toreros de verdad…
Cristina Padín Barca.
JÓVENES FIGURAS DEL TOREO (1)
La pretensión es escribir cada semana algo sobre las jóvenes promesas de la Tauromaquia, matadores que entregan todo su arte en estos momentos.
LEOPOLDO CASASOLA.
Nombre muy sonoro, suena interesante. Corresponde a un joven que nació en México en 1980. Un hombre valiente que, un buen día, sintió la llamada del toreo latiendo en sus venas. Así, con este sueño, Leopoldo se convirtió en torero. Su debut con picadores tuvo lugar en Chalco, población mexicana, en junio de 1995, aportó un toque personal y fresco. Como novillero debutó en Las Ventas en octubre de 2000, donde cuajó una importante actuación. Recibió su alternativa en Munera ( Albacete ), donde logró cortar dos orejas, apadrinado por El Califa y teniendo como testigo a Juan Bautista. La confirmó en México 2001, allí también tuvo la fortuna de conseguir triunfar, en el cartel Eloy Cavazos y Pablo Hermoso de Mendoza.
Con temporadas bastantes regulares, Casasola sigue sorprendiendo y aportando. El año 2008 resultó positivo para él, que ofreció buenas tardes a los espectadores de México, y ahora, en 2009, continuamos atentos a las participaciones de esta joven figura del toreo, que impregna los ruedos con su prestancia y su fuerza. Un torero al que, según afirma con orgullo, le gusta ser de Texcoco.
FERMÍN RIVERA AGÜERO.
San Luis de Potosí ( México ) fue el lugar que vio nacer a Fermín Rivera Agüero. Torero joven, de recientes veinte años. Toma la alternativa en La Monumental de México en noviembre de 2005, apadrinado por Zotoluco, atestiguado por Enrique Ponce. Soberano su toro del doctorado. Este matador, sobrino de Curro Rivera y nieto de Fermín Rivera, ha sabido lidiar con los toros y con las dificultades de esta profesión tan dura. Desde niño se ha sentido conmovido por la fiesta de los toros, y hoy es él quien le regala a las plazas profesionalidad y tesón.
FERNANDO ROCA REY.
Peruano, limeño, nacido en 1986. Muy vinculado a la tauromaquia desde la más tierna infancia. Poco tardó en darse cuenta de que lo que deseaba para su futuro era vestir el traje de luces. Su alternativa, tras una dura y completa preparación y una más que buena andadura como novillero, se produjo en Lima, la tarde del 30 de octubre de 2005. Enrique Ponce y El Fandi le acompañaron en tan decisivo momento para un matador.
Su toreo es arrollador, es una figura de los ruedos que aporta mucha intensidad, mucha fuerza, una garra personal.
Se define como un torero peruano para el mundo.
JOSÉ TOMÁS… hasta el mar dejaría de moverse…
Calor en Pontevedra y tarde de toros de gala y abanicos. Cuatro de agosto, verano en pleno apogeo, arenales repletos de turistas y amantes del sol, y ambiente festivo en la ciudad del Lérez. Preludio de las tradicionales, y siempre muy festejadas, celebraciones de La Peregrina, semana grande en esta localidad gallega, semana de alboroto, de peñas y de toros, de agua y de vino derramados en mágica comunión sobre las piedras-testimonio del arte pontevedrés, días de altas temperaturas, escasas horas de sueño, conciertos y reuniones familiares.
La primera de las cuatro corridas que deleitarán las largas, y luminosas, tardes de la afición pontevedresa, también de la afición del resto de España que estos días veranea en las playas de la provincia y acude con gran satisfacción “ a los toros”, presenta a la ganadería de El Torreón. Seis astados de esta vacada de Cáceres para los diestros César Rincón, José Tomás y el debutante Sebastián Palomo, hijo del gran Palomo Linares.
Tarde de alternativa, día histórico para Pontevedra, mucha expectación y un ambiente cálido y entrañable… la sed de triunfo impregna el aire caluroso de los minutos previos a la corrida.
En la plaza… un lleno de no hay billetes… localidades agotadas desde hace mucho tiempo, el público anhela encontrarse con ese sueño del toreo que siempre regala José Tomás.
Siete en punto. Mucho calor, mucha gente, música. La terna inicia el paseíllo. Palomo Linares, padre y torero, nervioso. Se retuerce las manos, saluda, confía… y aguarda. Entre los muchos asistentes al evento destaca la presencia del Maestro Espartaco, siempre un maestro, en los ruedos y en la vida.
El torero que se doctora luce vestido blanco. Su estampa torera lo inunda todo. Aparece, el joven matador, con ganas, sus andares desprenden voluntad, se le ve convencido, seguro de su preparación y seguro de sus posibilidades, es un sonriente Palomo Danko en tonos blancos que realzan su figura templada.
La plaza estalla en aplausos, la presencia de José Tomás cautiva a los espectadores.
El toro de la alternativa recibe el nombre de Maestro. Curioso apelativo, maestro será también Sebastián Palomo cuando, unos veinte minutos más tarde, le haya lidiado y dado muerte. El hijo de Palomo Linares tiene como padrino de alternativa a César Rincón, diestro colombiano muy querido por la afición pontevedresa, con una trayectoria profesional digna de admiración, y como testigo, sin duda testigo de excepción!, al soberbio José Tomás. Una hermosa forma de doctorarse.
Palomo se encuentra a gusto en la plaza. Poco queda ya de aquel joven nervioso que debutara con picadores en Brihuega ( Guadalajara ) en abril de 2006, con Julio Benítez y Cayetano como compañeros de cartel. Esta tarde es un matador con aplomo, que ofrece varias tandas buenas y realiza muy bellas faenas con el capote. La ceremonia de la alternativa es emocionante, bastante larga. Rincón habla mucho, se explaya, sin duda le brinda al torero que comienza los consejos que sus años de experiencia le han proporcionado, César gesticula, se dirige a Sebastián con afecto, le mira, le transmite confianza. El hijo de Palomo Linares escucha, agradecido y con las emociones contenidas, se trata de un momento sublime en la vida de todos los toreros. A un lado, la atenta mirada del eterno maestro José Tomás.
Después, los abrazos. Son sinceros. Los compañeros desean toda la suerte, y la mejor de las suertes, a ese joven que con los estudios de Derecho y de Empresariales concluidos, ha sentido la llamada del toro y la ha escuchado.
Sebastián Palomo Danko brinda a su padre, y Palomo Linares apenas puede reprimir las lágrimas…
El joven Palomo no decepciona. Su actuación es buena, muletazos muy dignos, un toreo de verdad, estampa torera de clase y valor, jamás se arruga, se entrega, ofrece lo mejor de sí, y el público premia su raza con aplausos y olés. Deja detalles de su clase, y se aprecia en sus lances que en Palomo Linares hijo puede haber, y sin duda hay, un torero bueno, majestuoso. Falla al matar, una mala estocada le priva de una oreja, aunque el público la pide con insistencia.
El ya Maestro Sebastián Palomo da una vuelta al ruedo, emocionado y ovacionado. Flashes, aplausos, flores, peluches y olés le acompañan en su andadura.
Como regalo simbólico, en Pontevedra se le agasaja con un palomo blanco…
César Rincón, lo cierto y verdad, no tuvo suerte con el lote que le correspondió. El torero colombiano gusta mucho en la plaza pontevedresa, pero la tarde no le acompaña. Los toros no le permiten apenas opciones, el matador- que participará en la mítica Goyesca de Ronda y se retira este año- lo intenta, no se deja ir, quiere deleitar al espectador con el toreo que él sabe interpretar, pero las tardes malas existen, y esta es una de ellas. No se encuentra con sus oponentes, no le conceden posibilidades, y despacha faenas que incluso llegan a recibir pitos. Se le observa algún buen detalle, en esta aciaga tarde para un diestro que siempre sale motivado y dispuesto a darlo todo.
José Tomás es toreo y es arte. Vestido de grana y oro, cada uno de sus gestos es el gesto de un torero que escribe su nombre con letras mayúsculas en la historia de la Tauromaquia. Su regreso a los ruedos es una bendición, permite soñar el toreo de verdad. Cualquier toro es bueno para el matador de Galapagar, les extrae lo que sea, aunque no tengan nada. José Tomás inventa faenas imposibles.
El primero de los oponentes de la leyenda viva del toreo no fue precisamente una res buena, se trató de un astado que manseó, del que hubo que tirar bastante. Ningún problema para el diestro madrileño. José Tomás lució una vez más su quietud, su temple, su clase, esa personalidad tan fascinante, esa estampa torera, unos toques tan sutiles que el público de Pontevedra enloquecía, unas faenas que se llaman perfectas y se apellidan soberbias. José Tomás inició su andadura con unas verónicas que elevan el concepto del toreo a los altares, bordó unas chicuelitas que hicieron brotar olés a coro, enmudeció a los tendidos con sus cites, la posición de sus pies, el juego prodigioso de su muñeca, esa lentitud, esa soberanía, José Tomás es arte puro en estado natural. Se llevó dos merecidas orejas que paseó con el garbo de los toreros auténticos.
La espera, las colas y los elevados precios de las entradas habían merecido la pena, Pontevedra disfrutaba de la esencia y el duende del recién reaparecido José Tomás.
Su segundo toro, realmente, no valía nada. Mermado, escaso de fuerza, de juego nulo… muchos otros matadores se habrían rendido ante la evidencia. José Tomás decidió fantasear, soñó una faena, y así la ofreció al asombrado público que, en ocasiones, guardaba un respetuoso silencioso para contagiarse de la divinidad que desprende el de Galapagar. Labor despaciosa, mucho temple, incluso el mar cercano a Pontevedra dejaría de moverse para contemplar los lances que ejecutó el torero madrileño. Magnífico con el capote, superior con la muleta, muchas cámaras fotográficas inmortalizando secuencias perfectas de arte y clase torera, de nuevo José Tomás en estado natural. Circulares y manoletinas de una elegancia sublime, gestos y posturas, incluso andares, que consiguieron que la mayor parte de los espectadores se emocionara de verdad. “Lo saca todo de donde no hay nada”, exclamaban muchas voces.
Sin oreja tras su segunda actuación por sus fallos a la hora de matar, José Tomás fue despedido entre vítores y clamores.
Su paso por Pontevedra es, sin duda, uno de los mejores momentos de este verano de 2007. Ancianas muy aficionadas, pertenecientes a la peña de Veteranas, no salían de su asombro al abandonar al atardecer la plaza de la ciudad del Lérez. El estupor dibujado en el rostro y una sonrisa de complacencia.
José Tomás reconcilia al más renegado con el arte del toreo…
José Tomás baila en el ruedo, interpreta, siente al toro y lo conduce donde él quiere, manda, ejecuta, José Tomás convierte en espectáculo cada uno de sus movimientos, hasta el más nimio, José Tomás es leyenda, es otra historia, un torero diferente, nadie, ahora mismo, ningún otro torero, puede arrebatarle el trono que sólo él posee. Es el príncipe de los ruedos.
Pero la tarde, quizá, era la tarde de Sebastián Palomo. Joven amable de modales exquisitos, se enfrentó a su segundo toro más relajado tras haber recibido la alternativa. Con su padre a escasos metros dándole valiosos consejos, el recién doctorado maestro emprendió la faena con mucho ánimo, ofreciendo muy buenos muletazos que no dejaron a nadie indiferente. El astado le permitió escasas opciones, y a Palomo se le complicó una tarde que mereció más cuando le faltó la fortuna en el momento de ejecutar la suerte suprema.
Deja, sin embargo, el hijo de Palomo Linares un grato sabor de boca en Pontevedra. El joven ha agradado, gusta su disposición, su saber estar y su buen toreo, y el público se lleva en la memoria el recuerdo de unos lances muy bellos. Hay que darle al torero el tiempo necesario para que demuestre que Sebastián Palomo Danko es un matador con mucha torería qué ofrecer.
Ayer inició su andadura, en estas tierras de Pontevedra, se le desea toda la suerte para el ejercicio de todas sus suertes.
Pamplona
Pamplona. Ciudad del Norte, regia, bella y acogedora. Calles repletas de arte y reino con un pasado histórico. Pamplona es urbana, y también ofrece el encanto natural de paisajes muy hermosos, donde la Naturaleza dibuja formas caprichosas. Pamplona, moderna y cosmopolita, avanza con la rapidez que dictan las leyes del siglo XXI, pero también concede espacio a la tradición, y jamás olvida sus costumbres. Sus hermosas costumbres.
Cada 6 de julio, Pamplona vibra de emoción… Sentimientos, alegría desatada, calor, verano incipiente y promesas en el aire. Todo es posible: San Fermín empieza de nuevo.
San Fermín, ese obispo y mártir que derramó su sangre por Cristo, es el patrono de las corridas de toros – no de la ciudad de Pamplona – que se celebran en ese lugar también conocido como Iruña entre el 7 y el 14 de julio. Año tras año. Pamplona le honra, y, con el chupinazo del día 6, se pone en marcha julio tras julio una sucesión vertiginosa de días de fiesta que atraen cada vez a un mayor número de visitantes.
Dicen que el escritor norteamericano Ernest Hemingway es muy responsable de que los tradicionales “sanfermines” pamploneses sean festejos mundialmente conocidos. Es probable que tal afirmación tenga mucho de verdad, lo cierto es que, durante una semana, una marea blanca y roja recorre las calles de Pamplona buscando la esencia de lo auténtico. Fiesta en estado puro. Sensaciones a flor de piel. Empatía. Sudor y agua que se arroja desde los balcones. Correr con los toros, adrenalina en las venas y el corazón latiendo más que nunca.
Dicen que es una fiesta popular, que nadie es extraño en San Fermín, que reina la amistad. Creo que es cierto.
Cada mañana, el encierro. Toros y mozos al galope por unas calles resbaladizas en esas mañanas del Norte que se despiertan llenas de luz. Santo Domingo, Estafeta, Mercaderes… nombres tan cercanos, tan nuestros, tan escuchados. Las caídas, las cornadas, los cabestros ejerciendo su plácida labor de conductores de toros díscolos hacia la plaza. La misma plaza que, por la tarde y con esos calores que el mes de julio regala, vibrará con las faenas que los toreros elegidos ofrecerán a los espectadores. Diestros consagrados y otros que empiezan, todos unidos en ese cáliz que es la Fiesta, todos entregados, dándolo todo en el ruedo pamplonés, lidiando y dando muerte a los mismos toros que por la mañana recorrieron un paseo que ya se ha convertido en mítico.
Pamplona fascinó a Hemingway, y a su mente literaria. Pamplona cautivó a Ordóñez, que llegó a demostrar su alta valía como corredor de encierros. Pamplona sigue enamorando, “ uno de enero, dos de febrero, tres de marzo, cuatro de abril, cinco de mayo, seis de junio, siete de julio… San Fermín” está hoy más vivo que nunca, cada vez son más las personas que peregrinan desde cualquier rincón del mundo para empaparse del ambiente y sentir en sus carnes la emoción.
El ritual.
España es un país de tradiciones. Y quizá eso es lo que hace que España sea mágica… y destino preferente para viajeros y almas inquietas.
San Fermín es todo un ritual, un abanico de bellos rituales. Como el cántico que, cada día antes de las ocho de la mañana, los mozos ofrecen a su patrón. “ A San Fermín pedimos, por ser nuestro patrón, nos guíe en el encierro, dándonos su bendición.” Protección y ofrenda, milenaria costumbre.
San Fermín acaba de empezar…Es siete de julio, principios de verano, sol y calor para una buena corrida de toros, y mañana otra ganadería diferente, y de nuevo seis astados corriendo con toda su bravura por los adoquines de la Pamplona histórica. Y el tintineo alegre del cencerro de los cabestros, y las camisetas verdes de los pastores, y su ejemplar labor, en ocasiones ni siquiera valorada.
Aunque a veces parece mentira, todo empieza y todo acaba, la vida es cíclica, y se mueve, y pronto, aunque parezca que no, pamploneses y pamploneses de esa semana de ferias entonarán el “pobre de mí”, y derramarán lágrimas de tristeza, y desearán que la fiesta no termine.
Terminará… como siempre, porque para que algo empiece otro algo tiene que terminar. Y eso es lo bonito de la vida. Que se acabará este San Fermín y llegará otro…con idénticas ilusiones e iguales sentimientos… un nuevo chupinazo y otra vez el típico “ pobre de mí”.
Y el año, sin detenerse, avanzará de nuevo, y amanecerá otro 7 de julio.
BREVES BIOGRAFÍAS DE ALGUNOS TOREROS
CÉSAR JIMÉNEZ.
César Jiménez es un torero que nace en Madrid en 1984. Desde pequeño manifiesta deseos de dedicarse al mundo del toro. Debuta con picadores en 2001 en Vistalegre, esa tarde corta una oreja y recibe ovación. Agrada.
La alternativa la toma en mayo de 2002 en Nimes. Su padrino es Paco Ojeda y su testigo El Juli, corta en total tres orejas, deja muy buena sensación. Confirmará en México en 2006, mucho más firme y centrado, Zotoluco de padrino y Angelino de testigo, lidiará y dará muerte a Confidente. Muy buena tarde. Un mes después confirma también en Bogotá, en esta ocasión el padrino es Enrique Ponce.
Este diestro, compañero desde la infancia de Iván García, protagonistas ambos de la película Maletilla, es un torero valiente, lleno de voluntad, entregado. En la temporada de 2006, dejó detalles de sus extraordinarias cualidades en tardes como las de Sevilla el 26 de abril ( una oreja ), Albacete el 11 de junio ( dos orejas ), Valencia el 21 de julio ( dos orejas ), Mérida el 2 de septiembre ( tres orejas ), Zaragoza el 12 de octubre ( una oreja ), Maracaibo el 18 de noviembre ( dos orejas ), Quito el 6 de diciembre ( tres orejas y rabo )…
Durante 2007, César Jiménez, apoderado por Martín Arranz y “tutelado” por Joselito, ofrecerá a una afición que espera mucho de él todo el arte que lleva dentro. Hasta la fecha ha cosechado triunfos importantes, por ejemplo, Manizales el 11 de enero ( una oreja ), Medellín el 18 de febrero ( dos orejas ),Castellón el 15 de marzo ( cuatro orejas ), Hellín el 7 de abril ( dos orejas )…
MIGUEL ÁNGEL PERERA.
Miguel Ángel Perera nació en Puebla del Prior (Badajoz) en 1983. Es el mayor de tres hermanos. En el colegio, con unos nueve o diez años de edad, conoce al hijo del ganadero José Luis Pereda, se hacen inmediatamente amigos, este niño es uno de los responsables de sus primeros contactos con el mundo taurino.
Su afición es, sin embargo, todavía anterior. Ya, desde muy pequeño, jugaba al toro con sus hermanos en el patio de su casa. Su padre, comprobando que ese mundillo les atraía, les regaló un becerro bravo, y pasaron a entrenarse con él, fabricaron para tal menester una muleta casera.
En el colegio Miguel Ángel comienza a rodearse de chavales, y gentes, amigos del campo y del toro. Un día se organiza una capea y él toma parte en ella. Baltasar Manzano, profesor de Deporte del Colegio, promotor de la fiesta, buen aficionado y por aquel entonces Presidente de la Peña El Albero, tiene ocasión de contemplar los lances del joven Perera y pide hablar con la familia para aconsejarle que lleven al chico a la Escuela Taurina de Badajoz.
Corría el año 1999, Miguel Ángel Perera llega allí cuando estaba dirigiendo el local el torero retirado Luis Reina.
Durante 2000 y 2001 torea un total de veintidós novilladas con su escuela. A partir de noviembre de 2001 Tauromex se hace cargo de su carrera. El joven se instala en Madrid para prepararse.Su debut con picadores se celebra en San Sebastián el 23 de febrero de 2002.
Su nombre comienza a sonar. Cuaja buenas temporadas. Ganas no le faltan al novillero pacense. La alternativa la toma en 2004, en Badajoz, el Juli de padrino y Matías Tejela de testigo, resulta ovacionado tras su actuación. Poco después confirmaría en Quito, con César Rincón de padrino y Uceda Leal de testigo.
Y, en 2005, confirmó también en Las Ventas. Para esta ocasión César Rincón de padrino y Matías Tejela de testigo, el toro al que lidia y da muerte se llama Soldador.
Esta temporada se presenta buena para Perera, un torero que es un valor en alza. Este matador de carácter sereno, amante de la Naturaleza y de los caballos, sin duda va a ofrecer lo mejor de sí mismo. A su corta edad ha recibido ya numerosos premios, y es un diestro que está dispuesto a triunfar. Se trata de un joven con proyección, sensato y de buenas maneras, siempre dispuesto a escuchar y a ayudar. Desde hace pocos meses está apoderado por Fernando Cepeda. Una relación que parece buena.
MIGUEL ABELLÁN.
Miguel Abellán Hernando es un torero madrileño que nace en 1978. Su padre es el banderillero Maletilla de Oro. Miguel fue alumno de la escuela de tauromaquia Marcial Lalanda, donde pronto dejó patentes sus excelentes cualidades para el mundo del toro. Su temporada como novillero resultó muy buena, estuvo apoderado por el ganadero Victorino Martín, más tarde por Rafael Corbelle.
El día de San Juan de 1998 Miguel Abellán tomó la alternativa en Alicante, Manzanares fue su padrino, Enrique Ponce su testigo. Lidió y dio muerte al toro Guitarra, fue la suya una actuación muy aplaudida, dio una vuelta al ruedo y cortó una oreja.
Confirmó en México, con Federico Pizarro de padrino y Fernando Ochoa de testigo. Si 1998 había sido un año estupendo para este matador madrileño, 1999 resultó mucho mejor.
El joven participó en setenta y dos corridas de toros, cortó más de noventa orejas, y siempre agradó al público. Se convirtió en un diestro notable, su presencia en los carteles llama poderosamente la atención, es un matador de garra y frescura.
En ese año, el 20 de mayo, tuvo lugar su ceremonia de confirmación en Madrid, Ponce otra vez su padrino, Vicente Barrera su testigo. Es un matador que ha sufrido cogidas importantes. Eso no le ha hecho perder su valor, todo lo contrario. Es un torero de relevancia. Siempre ofrece lo mejor de sí mismo. En la presente temporada, 2007, ha cortado más de quince orejas, entre América y España. Es un diestro elegante, de valor, que nunca defrauda.
EL JULI.
Julián López Escobar nace en Madrid el 3 de octubre de 1982. Hijo de un novillero, desde niño manifiesta sus deseos de ser torero. Pasa por la escuela de Marcial Lalanda, en Madrid, donde corroboran que, en efecto, goza de buenas cualidades para hacerse matador de toros. Debido a su ansiedad por torear, viaja a México en 1997, ya que en España no se le permite hacerlo dada su corta edad. Encandila a los aficionados, que ya nunca han dejado de admirar a este joven espada. La alternativa la toma en Nimes el 18 de septiembre de 1998, tras una brillante actuación como novillero, Manzanares es su padrino y Ortega Cano su testigo. Corta, esa tarde, dos orejas, y comienza ahí una carrera meteórica. Se convirtió en un torero de grandísimo tirón, muy popular, portador de frescura y modos nuevos de hacer las cosas. Conecta con el público por su buen hacer, también porque, siendo un niño, ofrece un valor propio del más valiente de los hombres. Confirmó su doctorado en México, donde tanto se le aprecia, el 6 de diciembre de 1998, con Armillita de padrino y Mario del Olmo de testigo. Se hizo más efectivo, aún, el fenómeno Juli.Se trata de un torero de valor, buenísimo con el capote. Se inventa un par de quites, los “lopesines” y las “escobinas”, como homenaje a sus padres, es un joven que aprecia enormemente el éxito familiar. Sus triunfos son asombrosos. En Nimes en 1999, por ejemplo, logra cortar cinco orejas. Ese mismo año, en Marbella, siete y un rabo. En Cozumel en 2006, tres apéndices y un rabo.El nombre de el Juli sigue siendo un reclamo para el aficionado. Revolucionó el mundo del toreo, al que llegó siendo un crío. Tenía quince años cuando se escribió su primera biografía. Ahora tiene veinticuatro, y un largo futuro por delante. Es un joven discreto, amante del campo, amigo de observar y entender al toro. Desde 2003 está apoderado por Roberto Domínguez.
ROBERTO DOMÍNGUEZ.
Roberto Domínguez Díaz viene al mundo en Valladolid en 1951, en una familia de cierta trayectoria taurina. Se trata de un hombre muy culto y de modales exquisitos, con alma de poeta, que llega a comenzar los estudios de Arquitectura. Esos rasgos hacen de él un torero diferente. El primer traje de luces lo viste en un pequeño pueblo coruñés, Carballo, en 1968. La alternativa la toma en Palma de Mallorca, el 20 de agosto de 1972, como padrino Manzanares, como testigo Julio Robles. Buena tarde, el joven doctor da una vuelta al ruedo. Hasta su confirmación encadena algún que otro éxito. Y, el 19 de mayo de 1975, confirma en Madrid, en Las Ventas, es también su primera actuación en ese coso, no lo había visitado como novillero. Al igual que en la anterior ocasión, Julio Robles actúa de testigo, el padrino es Ángel Teruel.El esplendor de su carrera lo obtiene el vallisoletano entre 1989 y 1990, en esa época torea muchas corridas, y triunfa en Madrid, Sevilla, Bilbao y Pamplona. En su haber cuenta con una salida a hombros, en Las Ventas, en 1989. Es un matador de singular relevancia, distinto, al uso de los toreros artistas pero con una personalidad diferente y muy acusada. Despierta interés su nombre en los carteles, a pesar de que en ocasiones se le ha criticado su falta de continuidad, Roberto Domínguez es un espada que no ha pasado desapercibido. Se retira en 1992, ha ejercido como comentarista taurino para televisión, proyecto que le resultó muy positivo, debido a su buen entender sobre su profesión, a su bonita voz y a su vasta cultura. Actualmente ejerce, con muy buen criterio, de apoderado de El Juli.
FERNANDO ROBLEÑO.
Fernando García Robleño es un torero que nace en Madrid en septiembre de 1979. Debuta con caballos en la localidad madrileña de Colmenar de Oreja, donde tiene familia, durante el verano de 1997, en solitario.
La temporada de 1999 la concluye como segundo en el escalafón de novilleros,participa en casi sesenta novilladas, corta ochenta y nueve orejas y cuatro rabos. La Real Federación Taurina de España le concede el Premio Cossío al mejor novillero del año.La alternativa la toma en junio de 2000, en Torrejón de Ardoz. Corta esa tarde tres orejas, y sorprende al público con sus buenas maneras. Confirmará en Las Ventas el 21 de julio del año siguiente, y en esa ocasión obtendrá como premio una oreja.
Desde ese momento Fernando Robleño no ha dejado nunca de demostrar todas las ganas que tiene de torear bien y ofrecer un grato espectáculo al público. Desde 2004 está apoderado por Emilio Moreno. En 2006 el diestro madrileño cosechó triunfos importantes en Cercedilla, San Fernando de Henares, en Valmojado ( Toledo ), en Jadraque ( Guadalajara )…
Esta temporada Fernando Robleño saldrá de nuevo a los ruedos dispuesto a darlo todo.
Es una lista mínima, son toreros que me gustan. Iré cambiando esta aportación para dar cabida a todos los diestros que me aportan.
Noelia Mota
Agradable y profesional, seria y segura de sí misma. Con un dulce acento de Cuenca. Joven sencilla.
1) Cómo empiezas a sentir la llamada del toro?
En casa de un amigo, montando a caballo. Fue entonces cuando dije, sin más ni más, que quería probar caballos con toros. Mi padre me apoyó, mi madre me preguntó si estaba loca, pero ahora están contentos y me apoyan.
2) La única rejoneadora en España en activo, verdad?. Qué honor, no?.
Sí, ahora mismo soy la única. Es un honor, sí, además me beneficia.
3) Pero… también es más duro… no podrás charlar con otras compañeras…
Sí, eso sí. Pero hablo mucho con Julia Calviere, que es francesa, o con Ana Baptista, portuguesa.
4) Has tenido algún problema por el hecho de ser mujer?.
No, ninguno.
5) Por qué te atrajo más el rejoneo que el toreo a pie?.
Porque me gustan mucho los caballos.
6) Qué puedes decir de los caballos?, dificultades, miedos…
Que me encantan. Lo son todo para mí. Mi herramienta de trabajo. Procuro cuidarlos muy bien para que en la plaza luzcan perfectos y lo den todo.
7) A qué toreros admiras?.
A caballo a Diego Ventura. A pie… no sé… hay muchos… José Tomás, Enrique Ponce…
Con quién te gustaría torear?
No sé… con Diego Ventura. Ya he toreado con él pero me gustaría volver a torear con él.
9) Crees que has recibido y recibes el apoyo suficiente para poder triunfar?
Sí, no tengo ninguna queja. De momento todo muy bien.
10) Normalmente cuajas tardes fantásticas… alguna en especial?
Jerez de la Frontera. Lo pasé muy bien, los caballos estuvieron muy bien y corté rabo.
11) Dónde prefieres torear?
12) Sevilla me encanta.
13) Qué recuerdos tienes de tu primera intervención en público?.
Lo pasé muy bien, y me di cuenta de que era un mundo complicado, difícil. Nervios no tenía, porque iba segura de mí misma, con buenos caballos…
14) Qué le pides al futuro? No sé… que siga todo así… y que poco a poco todo vaya a má
Julio Aparicio (hijo)
Se llama Julio, se apellida Aparicio, es joven y torero. Llega al Vip’s, donde hemos quedado, en compañía de un amigo, y pide un poleo, bebida muy apropiada para el frío que se respira en la calle. Se revela como un hombre tímido, buen lector, interesado por temas diferentes al de la tauromaquia, como la economía o la inversión, tiene detalles elegantes y es culto y agradable.
Comenzamos a hablar…
- Eres torero por tradición familiar… o eso no ha tenido nada qué ver?.
- Bueno… ha tenido mucho qué ver. Normal, viendo a mi padre… pues desde pequeño he pensado en dedicarme a toro, y ya lo decidí formalmente a los trece o catorce años.
- A qué toreros admirabas cuando eras niño?.
- De niño admiraba mucho a mi padre y a Paco Camino.
- Y ahora?.
- Bueno, los que más me gustan puedo decir que son mi padre, Antonio Ordóñez y Paco Camino.
- Y de los que están toreando ahora?.
- Los que están toreando ahora son compañeros, y no puedo escoger a uno o a otro. Hay una baraja muy buena de toreros ahora mismo.
- Qué opinión tienes de tus compañeros del día de alternativa, de Curro Romero y de Espartaco?.
- Muy buena. Curro Romero es un maestro, tengo muy buena amistad con él. Y Espartaco lo mismo, un caballero.
- Recuerdas las palabras de Curro Romero?.
- Sí, me dijo que fuera fiel a mí mismo. Y creo que lo he conseguido.
- Te parece difícil el camino que debe seguir uno para llegar a ser torero?.
- Sí, mucho. Muy difícil.
- Qué crees que debe tener alguien para llegar a ser matador?.
- Sobre todo afición.
- Háblame de alguna tarde tuya que te haya gustado…
- Pues… quizá la de mi debut con caballos. Era la primera. Y las primeras veces siempre se recuerdan bien…
- Qué opinas de esta temporada?.
- Para mí?. Ha sido buena, muy buena. Me he encontrado muy bien conmigo mismo.
- Y de la temporada en sí?.
- Pues bien, no?. Se ha visto que hay un plantel de toreros importante.
- Eres hijo de bailaora… cómo definirías el flamenco?.
- El flamenco es un sentimiento. Un modo de expresión.
- Y tú… eres muy flamenco?.
- Hombre!… me encanta… pero la verdad es que no heredé las aptitudes de mi madre, no sé bailar, no sé cantar… pero me gusta mucho, claro.
- En qué plaza te gusta torear?.
- En Madrid.
- Entrenas mucho?.
- Sí, sigo un entrenamiento duro y disciplinado. Hago mucho entrenamiento de salón.
- Qué esperas para el futuro?.
- Lo que quieren todos los toreros: suerte.
- Suerte: bonito deseo.
Sebastián Palomo Danko
Sebastián Palomo Danko es un joven torero, hijo de Palomo Linares, que ahora comienza su andadura taurina. Universitario, de modales exquisitos, y con planta torera. Un correcto caballero. Sebastián es simpático. Tres días antes de su alternativa, en Pontevedra, atiende esta llamada, sin ningún tipo de problema. Se encuentra, en esos momentos, corriendo, y no es ese un instante oportuno para realizar una entrevista, así que nos emplazamos para un nuevo toque telefónico. No es, Sebastián, nada estirado. Hijo de una gran figura del toreo, el joven debutante es educado, cordial, cercano, para nada una estrella, para nada un matador de esos, pocos, que se consideran dioses y jamás tienen un segundo para descender de las “alturas” en las que creen estar.
La siguiente llamada tiene lugar el viernes 3 de agosto. Palomo Danko se dirige a la ciudad del Lérez, está en un atasco que se registra en la A6, a la altura de El Escorial. De nuevo deja patente su simpatía y su amabilidad. Afirma no estar nervioso, confiesa desear que llegue pronto la tarde del sábado para dar lo mejor de sí mismo. Varios kilómetros de caravana no constituyen, obviamente, el lugar idóneo para una entrevista, así que se aplaza. Se deja pendiente para los días posteriores al 4 de agosto, día de la alternativa de Sebastián.
Palomo Danko agrada en Pontevedra. Se doctora en medio de flashes y aplausos. Es un momento muy emocionante. Sus faenas no resultan perfectas, pero su entrega es absoluta y total, y tiempo tendrá el ya Maestro para demostrar todo el toreo que le corre por las venas. El nuevo doctor en Tauromaquia deja un sabor muy grato en esta ciudad gallega donde su presencia siempre gusta.
Finalmente hoy, 7 de agosto, tiene lugar esta agradable conversación telefónica. Un chiringuito de la playa de Sangenjo, lleno de gente que se tuesta al sol, y el campo donde el matador dedica horas a su entrenamiento son testigos mudos de estas sabias palabras:
- Qué sensaciones tienes tras la alternativa?.
- Muy buenas. Estoy muy contento. Se trataba de un momento importante y lo he vivido muy bien. Quería una tarde redonda, y no fue así, se me complicó la cosa, pero yo me sentí muy a gusto, y como siempre pienso en positivo me quedo con todas las sensaciones buenas.
- Estabas nervioso?
- Sí, la verdad es que sí. Estuve muy tranquilo toda la semana, pero en ese momento sí notaba nervios. Y después, cuando se acabó todo, estaba agotado.
- Normal. Del momento de alternativa propiamente dicho, de las palabras de César Rincón, qué recuerdas?.
- Todo, no?. Fue muy bonito. El Maestro Rincón me dijo que iniciaba una profesión muy dura pero muy bella, y que era para él un orgullo y un honor ser mi padrino de alternativa. Yo le dije que igualmente para mí era una gran satisfacción recibirla de sus manos.
- Y la presencia de José Tomás…
- Ahí estaba, ahí estaba…
- Y el toro?, qué te pareció?.
- Bien. Noté un cambio grande del novillo al toro. Me sentí a gusto con él, unas sensaciones muy positivas.
- Pontevedra qué tal?.
- Bien. Igual que el año pasado. Con una afición que se hace notar bastante. Creo que me acogieron muy bien.
- Cómo decides dedicarte al toreo, cuando ya has cursado estudios universitarios, y ya tenías encarrilada tu vida profesional hacia otros derroteros?.
- Bueno, siempre me gustó, lo tenía pensado desde niño. Pero no me atrevía a dar el paso definitivo porque pienso que esta profesión implica mucha seriedad y mucha responsabilidad. Quería estar seguro de poder entregarme al cien por cien. Por eso tardé en decidirme…
- Y la figura de tu padre…
- Está presente. Lógico. Es una ayuda, su presencia.
- Te da muchos consejos?.
- Sí, sí los da. Es muy temperamental.
- Y a ti qué toreros te gustan?.
- Desde siempre he admirado a Dominguín. De los que torean ahora… hay muy buenos toreros. Me gustan mucho Ponce, José Tomás, El Juli… también César Rincón… la verdad es que hay muchos buenos.
- Qué aspiraciones tienes para tu carrera, ahora que empiezas?.
- Pues aspirar, uno siempre aspira a llegar a lo más alto. Si Dios quiere yo quiero triunfar, soy ambicioso. Pero no soy ansioso, dejo que el tiempo vaya pasando, pasará lo que tenga que pasar, yo pienso poner de mi parte todo y más.
- Qué torero crees que va a ser el más relevante de esta temporada?.
- Quiera Dios que sea yo, no?. Tengo confianza en mí mismo.
- Eso está muy bien. Te acuerdas de alguna tarde en especial?.
- Sí, claro, de muchas. Quizá la más especial la de mi debut, no?. Ahí es donde empezó todo.
- Define toreo.
- Qué difícil… no sé si sabré… es difícil. Es un cúmulo de sensaciones, de emociones…es una entrega, muchas cosas… momentos buenos y momentos malos… algo especial.
- Algo más…
- Pues que estoy encantado de haber hecho esta entrevista, al fin… tras tantos contratiempos. Para cualquier cosa que sea necesaria, aquí estoy yo, de acuerdo?.
Así es Sebastián Palomo Danko: un torero de verdad.
David Mora y el toreo
David Mora es un torero madrileño que nace en Madrid el 5 de febrero de 1981. Ha recibido su alternativa recientemente, el 31 de agosto de 2006. A David le conozco en un programa de radio, a partir de ahí siempre nos tratamos con cariño, es un joven amable y un matador que despunta. Mientras se desarrolla esta entrevista, telefónica, David está paseando, le agrada el campo, caminar, andar bastante para coger fondo. Es un diestro que se prepara mucho físicamente.
En esta ocasión conversamos brevemente sobre estos temas:
- Define toreo.
- Es algo espiritual. A mí esa palabra me suena a grandeza.
- Qué bonito. Cómo decides hacerte torero?.
- Siempre. Desde pequeño siempre me ha gustado, me llamaba mucho la atención el tema, iba a capeas… Después, con trece años, me apunté a la Escuela Taurina de Alcorcón, yo vivía en Móstoles y me pillaba cerca… Allí ya empecé a meterme en esto en serio.
- Y qué toreros te gustaban?.
- De los que no he visto… los de toreo clásico del bueno. Manolo Vázquez, Pepe Luis Vázquez, Ordóñez, Dominguín… Esos toreros, no?, que tienen que gustarle a cualquiera porque han sido importantísimos. Bueno… siempre teniendo en cuenta que a mí me gustan todos los toreros, todo el que se pone delante del toro siempre aporta algo. Después, ya de época más reciente, me ha gustado mucho Ojeda, José Tomás…
- Obvio… lo de José Tomás es obvio. De los que están toreando ahora mismo qué opinas?.
- Ahora yo creo que hay una saga muy importante de toreros, no?. Los que ya son figuras del toreo, como Perera, Rincón, El Cid, Ponce, Castella… me gustan muchísimo, demuestran a diario porque están ahí. Luego están Cayetano y Talavante, que, llevando aún poco tiempo, ya están triunfando. También me gustan. Y, por supuesto, toreros que están ahora mismo en la lucha, que se están ganando los puestos, como Fernando Cruz, Iván Fandiño, Matías Tejela… Esos están luchando día a día, lo están haciendo muy bien, y están aportando cosas muy buenas.
- Te parece que está ahora bien la Fiesta?.
- Hombre, yo creo que sí. Al público le han venido bien estas ferias importantes, como la de Sevilla. Se anima la gente a ir a las plazas.
- Cómo ves tu futuro?.
- Muy bien. Soy un torero nuevo, con ganas. Siempre tratando de salir de cada situación lo mejor posible. Espero estar en plazas importantes y hacerlo bien.
- Algo bonito, para finalizar…
- Esto es una lucha continua, unas veces estás arriba, otras abajo, pero con fuerza y creyendo uno en sí mismo hay oportunidad.
- Qué bonito. Muchas gracias.
David Martín de Vidales
David Martín de Vidales es un joven toledano, amable y simpático, que tiene muchas ganas de decir muchas cosas en el universo taurino. Se entrena a diario y a conciencia, y espera con ansia pero sin desesperanza una oportunidad. Estar, como él dice, “sentado ahora en el banquillo” es muy duro, pero muy positivo porque le sirve para esforzarse todavía más y para darse cuenta de que no se ha equivocado al optar por esta arriesgada, y bella, profesión.
A David Martín de Vidales y a David Mora les conozco en un programa de radio. Faltan tres días para la Goyesca de Ronda, ya se ha presentado mi libro, y hablamos mucho de la familia Ordóñez. Los dos “Davides” se muestran encantadores, y se inicia allí una relación muy bonita de camaradería.
El sábado, 16 de junio, me encuentro con David Martín de Vidales en una cafetería del barrio de Salamanca. Fuera llueve, parece otoño. David aparece acompañado de su buen amigo Manuel. Con cafés con leche delante, y tés americanos porque allí no saben preparar irlandés, la conversación muy pronto se anima y se torna interesante. De todo lo que hablamos, esto que ahora se reproduce se puede interpretar como una entrevista realizada a David Martín de Vidales, joven, como se va ver, preparado, maduro, con una sensibilidad a flor de piel y con una tremenda ilusión por torear y por hacer disfrutar de su toreo a los amantes de este arte.
-¿Cómo empiezas tú a dedicarte al toro?.
- Verás… de niño y sin ninguna tradición familiar. Mi padre es escultor, igual que mi abuelo y mi bisabuelo. Mi madre trabaja en un hospital, no había nada en la familia que hiciera suponer que yo me iba a dedicar a esto. A eso de los dieciséis años empecé a acompañar a mi amigo Ricardo, que era novillero, como ayuda de mozo de espadas. Empecé a picarme con el tema, con el campo, las capeas… Vi que me gustaba el tema y decidí, sin decir de momento nada en casa, apuntarme a la Escuela Taurina.
- ¿ A cuál?.
- A la de Domingo Ortega. Como ya tenía dieciséis años no necesitaba consentimiento de la familia, así que me apunté, y con mis ahorrillos me compré un capote y una espada. Empecé a acompañar a mi amigo, y en casa lo escondía todo, hasta que un día llegué magullado y ya se dieron cuenta de que estaba toreando.
- ¿Y?.
- Y muy bien. Me han apoyado siempre. Mi padre ha ido dos veces a la plaza, a verme, y en las dos resulté lesionado por el toro, por lo que le he pedido que no vuelva ( je, je ). Y mi madre no puede verme…
- Normal, casi ninguna madre puede.
- La mía, desde luego, no. Lo pasa muy mal hasta que no la llaman para decirle que todo ha ido bien.
- ¿Cómo sigue tu trayectoria taurina?
- Empecé con las capeas…Conozco a José Montes, que es el primer matador con el que tengo la oportunidad de entrenar. Y resulta que me clasifico a la vez para los certámenes Zapato de Plata y Puerta Grande. Me aconsejan que me presente mejor al de Puerta Grande, y va muy bien. Ahí tengo la oportunidad de conocer a Eugenio de Mora, que me aporta muchísimo, y me voy a entrenar con él a la finca, a Badajoz.
- Qué bien, no?.
- Sí, muy bien. Muy bonito todo. Recuerdo con mucho cariño las capeas, una semana que pasé en Salamanca, fue una semana en la que no salió el sol ni un solo día e hizo muchísimo frío… una vida así en plan bohemio… la gente se portaba muy bien con nosotros, tengo unos recuerdos preciosos.
- Y, comentabas, que ahora estás sin apoderado… Has tenido mala suerte con tus apoderados?.
- Noooo. No, para nada. Al contrario. Al principio estuve con Miguel Sánchez, que me ayudó muchísimo. Es una persona excelente. Después, bueno… por motivos personales y tal, se decidió que no siguiera con la relación de apoderamiento por no poder disponer de todo el tiempo para mí, pero mantenemos una estupenda relación de amistad. Luego, en el 2006, vino Paco Alcalde. Y genial, claro. Fue una gran campaña, es una gran figura del toreo. Lo que pasó fue que después nos dimos cuenta de que teníamos puntos de vista diferentes, pero la amistad se mantiene… Fue para mí muy positivo Paco Alcalde.
- Y ahora…
- Y ahora, ahí ando. Ahora mismo estoy solo. Bueno, solo… hay un hombre en Toledo que, indirectamente, me está ayudando. También me ayuda mucho Miguel, el chófer de Cayetano. David Cajiga, aquí en Madrid. La verdad es que recibo muchos consejos y me siento bien arropado. Otra cosa que me ayuda mucho es la amistad. Fuera del toro tengo buenísimos amigos, que me apoyan en todo. Y, dentro del toro, buenos compañeros. Y algún muy buen amigo. Como David Mora. Con David Mora me llevo muy bien, entrenamos juntos, y hablamos muchísimos de toros. Una charla con David, la verdad es que me alimenta muchísimo.
- Sí, David Mora es muy majo.
- Pues sí que lo es. Me alegré muchísimo de lo bien que le fue ayer.
( Se refiere a una tarde en la que el joven Mora corta dos orejas y rabo ).
- Y, David… qué apoderado quisieras tener ahora mismo?.
- Uno que quiera ser mi amigo. Además de mi apoderado mi amigo. Que le pueda contar todo, confiar en él, que me escuche…
- Ponle nombre…
- Hombre… a mí, ahora mismo… por pedir me gustaría Roberto Domínguez.
- Normal.
- Es que es el mejor. Como torero me gustó muchísimo. Y, ahora, como apoderado, excelente. Al Juli se lo hace perfecto. Ese me gustaría. Y, si Ponce dejara el toreo, Ponce como apoderado.
- Prefiero que Ponce no deje el toreo…
- Yo también. Ponce es… soberbio…un maestro.
-Y, ya que hablas de maestros, ¿qué toreros te han gustado?.
- De los de antes Belmonte. Es una figura. Domingo Ortega. Un pedazo de torero. Antonio Ordóñez. Curro Vázquez con el capote. Julio Robles. Roberto Domínguez.
- Y de los que están toreando ahora…
- Ponce.
- Rotundo.
- Totalmente. Hay muchos muy buenos. Pero Ponce…es Ponce. Me gustan la clase y la sabiduría de Ponce. El Juli, la raza que tiene. Miguel Abellán, que lo pone todo, me gusta mucho. Manzanares.
- Manzanares hijo?.
- Sí. Le vi el día del Corpus y se me pusieron los pelos de punta, me emocioné, es un pedazo de torero. Bueno, Manzanares padre también me ha gustado mucho. Y el hijo no sabe la suerte que tiene de tener al lado a una figura como su padre, dándole consejos, eso no se paga ni con todo el dinero del mundo.
- Sí, el padre siempre le acompaña.
- Sí. Manzanares hijo la verdad es que va a ir cada día a más. Y no son iguales, no es igual que el padre. Del hijo me gusta cómo balancea al toro, cómo le enseña a embestir…
- Pero, sobre todo, Ponce, no?.
- Sobre todo Enrique Ponce. La primera vez que toreé una vaca coincidí con Ponce. Estaba allí. Y me dijo “chaval, hay que entrenar más”.
- Y tú?.
- Yo?, imagínate… casi no podía hablar, “no se preocupe, Maestro- le dije-que voy a entrenar todavía más”.
- Y qué plazas te gustan?.
- Antequera.
- Ronda, no?.
- Sí, Ronda también. Es curioso, las vi el mismo día. Fui con mi novia y vimos Antequera y Ronda. Y, no sé… la de Ronda, claro, es emblemática, pero se me quedó en el cuerpo el sabor ese que desprende Antequera. Y después Sevilla…
- Magistral, no?.
- Sí. En Sevilla se escuchan los cerrojos, esa clase… Y Madrid, claro. Tengo muchas ganas de que me pongan en Madrid y darlo todo.
- Ojalá.
- Sí. Yo, desde luego, me entreno a diario. Cada día más que el anterior.
- Y los vestidos de torear…
- Son caros. Hombre… yo entiendo que llevan mucho trabajo, mucha faena, los dibujos… Pero son preciosos. A mí me gustan clásicos. Y de color, el que prefiero, es nazareno y oro.
Continuamos la conversación, David habla maravillas de su familia y su novia, que le ayudan muchísimo. Padre, madre, hermana, novia… sus buenos amigos. Su gente. La gente que le apoya y cree en él.
Es fácil creer en David Martín de Vidales. Es un tipo serio, con la cabeza bien puesta y las ideas muy claras. Se merece el triunfo que anhela. Lucha cada día y tiene mucho qué ofrecer.
Fuera, sigue lloviendo…