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‘Literatura erótica (+18)’

MICRO-RELATOS ERÓTICOS PARA SEGUNDOS DE PLACER.

Llevamos cuatro horas follando y yo no puedo más… estoy agotada, dolorida y al borde de un mareo. Tú sigues, y sigues… tu energías parecen no acabarse nunca, cambias la posición, te colocas sobre mí y me penetras, cabalgas con brío, siento allá abajo tus embestidas pero… apenas puedo moverme… sólo gozar de tus empujes… tu cuerpo aplasta mis costillas y eso me encanta… el tiempo se diluye y mi visión se torna borrosa, huele a sexo desatado… yo jadeo… y tú sigues y sigues… enhiesto y viril…

Te beso. Despacio. Mi boca se adueña de la tuya, me como tu lengua, succiono tus labios. Te dejo sin respiración, me abrazas y noto tu excitación, y sólo puedo pensar en besarte, en besarte más… en perderme en esa boca que me enloquece… en bailar al mismo son que bailas tú, en chuparte y absorberte, cómo me gustan tus besos…

Un segundo más. Dentro de mí, hasta el fondo… mmmmmm…ahora sácala… qué perfecta… espera, ni te muevas, ya lo hago yo… la tomo con las manos, qué dura… mejor en la boca, me la llevo a la boca y mamo, esa turgencia me fascina, mis interiores vibran, tú gimes…lamo… y tú me dices que ya… vale, dejo de chupar y le permito que salga al exterior… qué grande… aprieto un poco… te convulsionas… y te vacías en un chorro cálido que se estrella en mi cara. Intento pestañear, y tu leche resbalando por mis párpados me lo impide, un reguero de semen desciende por mis mejillas… tú te relajas… y yo abro la boca para recoger parte de tu entrega láctea.

Contra la pared. Sobre la mesa. En el mar. Entre la gente. Con mucho hielo. Sin nada de tiempo. Tú sumiso. Yo dominadora. Tú mandas. Yo acepto. Por la mañana. Al anochecer. Por delante. Por detrás. Salvaje. Muy tierno. En tres minutos. Durante cuatro horas. En cuclillas. A cuatro patas. Bajo las mantas. Con lluvia dorada. Siempre. Siempre y de cualquier forma… siempre sexo.

Te la toco. Te la meneo. Te la chupo. Te la mamo. Y me lo trago.

Órdenes caprichosas para días de niebla y deseo.

Dame.
Dame tus besos,
tu sabor,
tu olor.
Dámelo
todo.
Lo quiero ya.
Lo quiero
ahora.
Ven,
coge
mi esencia
y sacia
mi sed,
calma
mi hambre.
Toma.
Te doy
mis jugos
y mis néctares
del deseo.
Dame,
dame más.
Alimenta
mi apetito
y
lléname
de ti.

PENETRACIONES.

Besó mis labios con su boca perversa. Sabía a menta. Y acarició todo mi cuerpo desnudo, que se excitó y se contrajo. Cogió un cubito de hielo y lo introdujo muy despacio en mi orificio vaginal, ya tan húmedo que parecía un lago. Mordisqueó mis pezones, mientras yo, atada, me dejaba hacer complacida. Su lengua golosa me obsequió con lamidas fascinantes. Peló un plátano, duro y verde, y me penetró con él, mientras el agua helada bajaba en regueros por mi ingle. Antes, antes del hielo, me había metido una fresa… Yo me moví, embestida por aquella tersa banana, y deseé más que nunca su pene…

CONTRA LA PARED.

Fue un polvo salvaje, violento, apasionado. La arrojé contra la pared y gemí de placer cuando ella clavó sus uñas en mi cuello. Su cuerpo delgadito y con silueta de adolescente la hacía parecer más joven de lo que creo que era. Buscó mi polla con rapidez. Yo le susurraba al oído que era una puta, una zorrita, la mujer más guarra que jamás había conocido. Y ella me besaba en la boca con garra, me comía la lengua entera, parecía querer beberse toda mi saliva.
Nos vimos en un ascensor, ella entraba y yo salía, y la mirada que cruzamos fue de fuego. Entonces decidí empujarla hacia la pared, ella aceptó la propuesta.
La penetré, furioso, sin previo aviso, apenas tuve tiempo de hacer que su tanga se deslizara a través de sus muslos. Estaba mojada, y mi pene erecto entraba complacido en la hendidura hospitalaria, ella realizaba movimientos circulares con las caderas, y a mí me enloquecía sentir aquellos roces contra sus paredes íntimas. Embestía, como un potro desbocado, y con cada embestida mía su cabeza de melena pelirroja se golpeaba contra la pared, y yo me excitaba al contemplar eso.
Nos mantuvimos así unos minutos, dentro y fuera, jadeantes y sudorosos, yo recordándole lo guarrita que era, ella acariciando mi espalda con fuerza, como si deseara grabar en mi piel la huella de su esencia. Olía muy bien, ella, y me encantaba clavarle mi polla hasta el fondo, sabedor de que se la tragaba toda, extasiada. No recuerdo si nos corrimos al mismo tiempo, no lo creo, pero me gusta pensar que sí, sé que ella elevó la pierna izquierda unos segundos antes de llegar, y que presionó el tacón de su zapato contra mi culo. Aquello me puso a mil. Vacié todos mis jugos dentro de ella, que no hizo nada por detenerme, y nos despedimos con un beso en las mejillas. Ella bajó por las escaleras, yo me perdí en mi despacho.
Jamás volví a verla. Pero, no hace mucho, me tropecé con una pelirroja en el Corte Inglés, y tuve que buscar un cuarto de baño con urgencia. La paja que me hice prometía dejarme seco, pero, cuando regresé a casa, en la tranquilidad de mi dormitorio, me obsequié con otra. Más intensa, más larga, y más cómoda.

VERSOS SUGERENTES.

Te lamo
esos lugares
recónditos
que existen
entre
los dedos
de
tus pies.
Te deseo.
Te muerdo
esas promesas
sensuales
que las
líneas
de
tus labios
dibujan
en tu boca
perversa.
Te deseo.
Te beso
en
los pliegues
de
esa piel
bronceada
que
se acercan,
peligrosamente,
a tu
pene
jugoso.
Te deseo.

MORFOLOGÍA SEXUAL.

Observo (tus ojos negros). Deseo (tu cuerpo terso). Beso (tu boca pícara). Lamo (tu cuello firme). Mordisqueo (tu culo perfecto). Ensalivo (tu piel bronceada). Toqueteo (tus partes nobles). Estrujo (tus nalgas redondas). Acaricio (tus tetillas tiernas). Amaso (tu carne joven). Chupo (tu orificio anal). Como (tu pene erecto). Bebo (tu generosa dádiva láctea). Prometo ( darte mucho más placer).

Bella (tu mirada de azabache). Jadeante (tu respiración agitada). Juvenil (tu sonrisa satisfecha). Gozosas ( las palabras que pronuncias). Enhiesta (tu verga divina). Delicioso (el sabor de tu tez). Morenas (tus piernas fuertes). Grandes (tus manos juguetonas). Sugerentes ( los movimientos de tu cuerpo). Sensual ( tu sudor varonil). Lamible (tu hombro). Apetitosos (tus labios). Cálida (tu leche derramada). Prometedoras ( tus ansias, tan viciosas como las mías…).

Hoy (te follo). Ayer (te lamí). Mañana (te besaré). Siempre (te deseo). Nunca (me cansas). Sí (quiero tu semen en mi abdomen). No (te corras todavía!). Arriba (mis caderas eligen el ritmo). Abajo (tus embestidas me hacen gozar). Dentro (vacíate en mi interior). Fuera (vierte tus jugos en mi pelo). Jamás (dejes de lamerme). Aquí (anhelo tu lengua). Ahí (te intuyo, te busco y te deseo…).

Lento, lento, lento…

Te beso, tú lames un helado de vainilla, yo comía fresas…
Te acaricio la piel morena con mis labios manchados de rojo…
Todo muy despacito…
Tú gimes… a mí me encanta… empiezo a desnudarte lentamente…
Atardece… Te lamo, sin prisas, quiero saborear cada trocito de tu tersa tez…
Lento, lento, más lento… la vainilla roza tu boca, entra en ella…
Me excita verte así, desnudo, con esa erección…
Mis humedades fluyen al pensar en todo lo que vamos a hacer… horas y horas de sexo…
Sin tiempo… succiono tu lengua… el tiempo se detiene… todo en ti se torna vigoroso, y brillante, y empezamos a jugar…

Más, más, más…

Más… dame más… dame más lo más cálido que tengas… lo quiero todo, cabalgo sobre ti y no me sacio… ese movimiento sensual de tu cuerpo hace que me entre todavía más hambre… tus ojos penetran en los míos… se funde el negro azabache de los tuyos con el marrón profundo de los míos… mientras, más abajo, tu pene me invade… con cada embestida te noto más dentro… más… quiero mucho más…no te pares… llévame hasta los límites de la pasión y no permitas que me licúe… empieza de nuevo… deseo un combate de horas… quiero tu polla toda la noche en las profundidades de mi húmeda gruta…quiero que te adentres en mi interior con furia… más… quiero que no te corras… quiero ese mástil duro y ágil horadando mis senderos resbaladizos y regalándome escalofríos de placer… más… dame más… dámelo todo… no te pares… dame más.

FORMAS DE HACER ( TE ) GOZAR.

Unas poquitas formas de hacerte gozar…pueden ser estas…

Besarte en la boca con pasión, succionarte la lengua, hasta agotártela.
Atarte a una silla y acariciarte el cuello con una pluma, muy despacito…
Susurrar palabras guarras en tu oído, cada vez más guarras, y muy bajito…
Deslizar un cubito de hielo por todas y cada una de las partes de tu cuerpo.
Mordisquearte con delicadeza las orejas.
Lamerte los pezones y rozártelos con los dientes.
Penetrarte el ano con un dedo previamente ensalivado, una penetración lenta.
Atarte a la cama y ofrecerte un encuentro sexual lésbico.
Meter fresitas en el coño y después llevarlas a tu boca.
Estrujar tus nalgas con arrogancia.
Besar casi imperceptiblemente cada centímetro de tu piel.
Pasar las tetas por tus labios sin que puedas lamerlas ni morderlas.
Introducir un cubito de hielo en tu culo. Después otro.
Hacer que camines a cuatro patas por el suelo escuchando palabras sucias.
Bañar tu cuerpo con nata, helado, o algún otro alimento frío.
Menearte la polla hasta el límite y apretar con fuerza el tronco para evitar que te corras.
Soplar en tus axilas y en tus ingles.
Ofrecerte una ducha alterna: agua fría/agua caliente/agua fría…
Aplastarte contra un espejo cuando estés desnudo para que te excites contigo mismo.
Comerte la polla enterita.
Mamarte la picha con un hielo en la boca.
Impedir que mees hasta que creas estallar, después meter tu pene en la boca.
Comer toda tu polla y dejar que tu leche se desparrame en ¿cara?, ¿pelo?…

Y más formas de hacerte gozar.

Untarte con chocolate y lamerte enterito.
Susurrarte todo tipo de guarraditas a través del teléfono.
Regalarte ropa interior comestible, ¿qué prenda eliges para empezar?.
Follar en una habitación con muchos espejos, para poder contemplar cada movimiento.
Jugar a premios y castigos, je je.
Mirar cómo te masturbas e ir dando pequeñas órdenes.
Comer sushi sobre tu cuerpo, a cuatro patas, sin derramar nada.
Echar un polvo en un ascensor, muy rápido y muy salvaje.
Follar sobre una mesa redonda, por el culo, por ejemplo.
Meter un dedo untado de aceite corporal en tu ano durante la penetración.
Una noche de pasión loca en una playa perdida…
Vendarte los ojos, atarte las manos y leerte relatos eróticos.
Acariciar tus perfectos hombros con las pestañas, qué difícil…
Practicarte una felación cuando aún no te hayas despertado por completo.
Utilizar pinzas con vibración para estimular tus pezoncitos…
Practicar la bola de nieve: tener tu semen en mi boca y de ahí pasarlo a la tuya.
Hacerlo en la postura de la cuchara.
Realizarte un masaje tailandés, es decir, recorrer todo tu cuerpo con las tetas.
Practicar el clásico juego del médico y la enfermera.
Cibersexo, mmmmmmmmm.
Realizar un 69 de modo rápido y salvaje…

DÚO DE PLACER: ACTIVIDAD. PASIVIDAD.

ACTIVIDAD.

Te beso, te lamo el cuello, enredo mi lengua con la tuya, te chupo los dedos, te escucho gemir y el sonido de tus gemidos me humedece, te mordisqueo el lóbulo de la oreja, susurro marranaditas en tu oído, te acaricio esa tableta de chocolate tan divina que tienes, me pierdo en la firmeza de tus carnes.
Preguntas, jadeante, qué quiero que me hagas. Nada, quiero que disfrutes, quiero hacerte gozar, quiero que te abandones al placer, que sientas…
Te toco por todas partes, deslizo con suavidad una uña de color chocolate por tu espalda, alcanzo con gula tu culo redondo y duro y lo aprieto, viajo con los labios a través de tu anatomía perfecta, deposito besos en tus muslos, en tu sexo, en tus hombros…
Ahora eres mío, haré contigo lo que yo quiera…
Te como la polla, es lo que más me agrada hacer, la engullo, entra toda, se sitúa con garbo entre mis dientes, te la succiono, tu respiración fuerte hace que mis intimidades se conviertan en ríos de aguas turbulentas, mamo con gula… lo dejo un minuto y te la pajeo, mi mano te la coge con fuerza, es el tiempo preciso para pasar mi lengua por la rajita de tu culo, penetro un poquito, mi lengua juega…
Regreso a mi paraíso particular, tu verga, y te la como con hambre.
Notar que se acerca tu orgasmo consigue que llegue también el mío. Somos dos cuerpos bellos y sudorosos convulsionándose a la vez, qué delicia. Te corres, mucha leche calentita y sabrosa que yo me trago.
Todo tu semen desciende por mi garganta, tú suspiras…

PASIVIDAD.

Tiras de mi pelo con suavidad hacia atrás, sabes que vuelve loca, me besas, me comes la boca entera, cómo sabes que me fascinan tus besos salvajes, tan profundos… Me acaricias, tus manos grandes navegan a través de mis piernas largas, bucean en la curvatura de mis rodillas, se pierden en el hueso pronunciado de mi cadera…
Jadeo, me excito, y me embriago de tus olores dulzones…
Quiero tocarte la polla, esa obra de arte que luces orgulloso, y no me dejas, me inmovilizas, tus dientes rozan mi piel, se detienen en los pezones ( duros y ávidos ), suben por la nuca, se pierden entre la melena. Me muerdes, son mordiscos dulces, y toda yo me contraigo en un escalofrío de placer…
Me hablas, pero apenas te escucho, estoy muy caliente…
Quiero que me comas la concha, lo necesito, y tú, con tu perversidad habitual, me obligas a esperar, todavía no, deslizas la lengua hasta mi ombligo, chupeteas la cara interna de mis muslos, hundes tu cara en mi vientre plano… Estoy jadeante y salida, cómeme el coño!…
Todo llega, tu boca, al fin, bebiéndose los jugos que mi vagina expulsa.
Lames, das toques de lengua, rozaduras dentales, mordisqueas un poquito, mis labios son ahora tu caramelo, lametones y caricias, te lo comes entero, qué bien chupas, mi rajita se moja y se vuelve a mojar, quiero que dure, quiero más… pero no puedo, y me llega un orgasmo brutal que me hace temblar. Mi coño palpitante sigue insaciable.
Cómo me encanta que me hagas tuya, que hagas conmigo lo que se te antoje…

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