Enero de 2009
NIÑO JULI. ( homenaje tras diez años de alternativa )
Entras en las pestañas
asombradas
de los que te miran,
felices,
y ven a un Dios
donde todavía hay
el recuerdo
de un niño que fue
gran torero,
y hoy es hombre
y aún
mejor torero.
Fuiste el niño tímido
que toda madre solícita
quiso tener,
y hoy mandas,
toreas,
asombras cada día,
y nunca te cansas
de regalar tu arte,
tu valor,
tu esencia.
Eres alma torera,
matador irrepetible,
capote prodigioso
y muleta única.
Eres arte,
valor,
sentimiento, verdad,
y música.
Y todavía,
en gestos pequeños,
y tiernos,
sigues siendo
el Niño Juli.
… Juli, Niño Juli, te escribí el poema porque siempre has sido un torero que me ha emocionado, un diestro soberbio, un matador diferente, una persona valerosa, un luchador, un ser dotado de una inteligencia especial, una figura de la tauromaquia, un niño que supo ser hombre antes de tiempo, un hombre que conserva rostro y alma de niño, un adolescente jugando a juegos de adultos, un triunfador, un líder, un chico capaz de mandar, un maestro en el que se miran muchos que quieren ser maestros…
… tomaste la alternativa en Nimes, aquel día, con aquella cara ingenua y aquel tesón, mirada de crío y voluntad de hierro, allá en las tierras bellas de Francia te doctoraste, cuando tu edad ni siquiera te permitía entrar en las discotecas, te enfrentaste al burel, mandaste… pero tu historia ya había empezado a escribirse antes, la redactaste tú, cuando decidiste dedicarte al toro tras tomar la Primera Comunión, cuando sorteaste dificultad tras dificultad, cuando indultaste a Feligrés…
… allí, en Nimes, empezaba una carrera que prometía y promete, y allí entraste en las pestañas asombradas de los que te miraban con orgullo y con emoción, y aquí sigues, unos vienen y otros van, y Juli siempre está, siempre raza, siempre valor, siempre arte, y continúas maravillando, y deleitando, y regalando…
… enhorabuena, Juli!!!.
La tarde que yo quiero

La tarde que yo quiero
se escribe con tus ojos,
la conquista él con su
alma,
y el niño con su mística
la inventa.
La tarde que yo sueño
sabe a menta y a canela,
la dibujas en la arena
con tu temple y tu
tesón.
Y toreas, como
siempre,
y me gusta,
como nunca,
y mandas en el ruedo,
con carisma y con
verdad.
La tarde que yo elijo
lleva aroma de tu
esencia,
la quietud de su templanza
y el orgullo del guerrero.
Y me invento en
mi esperanza
el cartel de la ilusión:
Juli, siempre,
jamás faltes,
Perera, obviamente,
y Talavante,
ya lo ves!.
Y ya estáis
para la gloria
ahí los tres.
Y en la plaza
sopla el viento, pero a
ti no te molesta,
tú toreas como nadie,
y tú bailas tu capote,
y se anuncia ya
la terna del olé.
Juli, Perera y Talavante,
es la tarde que yo
quiero,
en el ruedo a ti veo
mientras sangra tu toreo
y la Luna asoma, tibia,
tras el sol
de un día gris
y la gente aplaude,
siente y vuelve
a sentir.
La tarde que yo pienso,
es calmada y soñolienta,
entra octubre por la esquina,
y en el pueblo huele a vino
y a café.
Juli, templas tu mirada,
faena bien engarzada,
blanco y oro tu vestido,
magistral tu voluntad.
Ligazón y mano baja,
y la plaza que suspira…
muletazos que fascinan
y tu estampa tan bravía…
y la música, queriendo,
suena ya…
En la tarde que yo quiero,
tú indultas al primero…
y Perera re-confirma su
valor.
Exquisito y muy torero,
con belleza y sin temor,
él torea, manda,
exprime…,
y el público le envía
su calor.
En la tarde de mis sueños…
su quietud desafía al miedo,
no se mueve, no se mueve…
y el viento viene y mece…
mece y mece
el sabor de su ilusión.
Y el niño Talavante
con maestría y con candor
se enfrenta
a un burel
que da pavor.
Quieto, quieto…
bien plantado,
tan inquieto y especial…
su toreo sabe
a mentes de otro hogar…,
tan firme, tan entero,
filosofía oriental,
su maestro le sonríe,
es sonrisa silenciosa,
y la espada
entra directa
y va a matar…
La tarde que yo quiero
la escribe mi deseo…
Juli en hombros,
qué torero!…
y Perera le acompaña…
Talavante es el tercero…
y la plaza vitorea
con fervor.
La tarde que yo sueño
es ya noche con estrellas…
al hotel caminas tú
con tu pasión.